Meditación Diaria

Meditación del 12 de enero

Texto: En aquellos días Ezequías enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová..." (Isaías 38:1-8)


La luz es la gloria de esta creación, porque ella puede tocar todo, pero nada puede tocarla, ni ensuciarla ni contaminarla, ni se combina con cosa alguna, ella es el ornamento del mundo, es por esa razón que se le compara con las verdades espirituales. Es tanta su hermosura que si estamos atravesando por tiempos de calamidades, pero de pronto somos iluminados con el conocimiento adecuado, entonces la carga de los problemas se aligera y lo que teníamos como amargura es endulzado por la luz.

 
El propósito con el cual estudiamos la Palabra de Dios día tras día y semana tras semana, es para aligerar nuestras cargas, salvarnos de nuestros enemigos y enderezar nuestros pasos, reformar nuestra conducta. Hay una sombra que constantemente nos persigue, por lo que debemos ser diestros en usar la luz del Espíritu, para cuando esa sombra se pose sobre uno, tengamos consigo la linterna de la palabra de Dios y caminemos sin tropezar. Nos referimos a la sombra de muerte. Pero si somos poseedores de la luz, no en la cabeza, sino en el alma, entonces ni la mancha de la muerte podrá contaminarnos, y eso que el polvo de la muerte lo cubre todo. No hay nada en esta tierra que escape de las garras de la muerte; hasta las piedras se destruyen, solo la luz esta a salvo, ella ni envejece ni se corroe.


Lo primero que enseña la Biblia sobre la muerte es que para los Creyentes no es un estado sino un cambio de estado, un paso; contrario al incrédulo que la muerte es un estado de tormento, pues salen de un mal estado para irse a otro peor, ellos mueren y se quedan muertos, apartados de Dios, no así a los hijos de Dios que cuando mueren pasan a mejor vida. He aquí en nuestra historia de hoy el relato de un hijo de Dios, el rey Ezequías quien fue
informado de su pronta muerte, pero estaba en su alma la luz de Cristo y supo como manejar la adversa información; llevo su corazón donde tenía que llevarlo y su lloro fue tan solo momentáneo. De donde se infiere: “Que Cuando La Sombra De Muerte Se Acerque Al Creyente, La Gracia Lo Inclinara A La Luz Del Espíritu De Dios”. Velando sobre tu corazón es la mejor manera de prepararte para recibir la muerte. El hombre mas sabio es aquel quien se ocupa en cuidar bien lo que es lo mas importante; mire como lo dijo Ezequías "He andando delante de ti en verdad y con integro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos" (v3).


 En su hora de muerte hablo de cosas importantes: Su calidad de vida frente a Dios. Y Salomón dice: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida" (Pro.4:23).

 

Amen.

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