Meditación Diaria

Meditacion del 20 de Abril

Texto: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová” (Salmos 27:4).

 
David había experimentado la dulce bondad del Señor. Es como si hubiera resuelto no descansar hasta conseguir el interés de su alma. Su interés general contiene dos particulares: Uno, "Para contemplar la hermosura de Jehová”; esta es la corona de todos sus deseos, no para curiosear, ni para especular, sino para deleitarse en la sublime contemplación de la fuente de toda la hermosura del Señor. Dos; "Para inquirir en su templo". Esto es, que pueda averiguar, conocer aún más y más de Dios, porque hay un océano sin fondo de excelencias divinas en la presencia del Señor, y mientras más conocemos, más buscamos y queremos. El ministro Howe lo resume así: Que los anhelos y deseos de un verdadero Cristiano, la satisfacción que busca son: Que pueda conocer cada día más a Dios, o poseer un más claro entendimiento del Ser Divino, y así tener seguridad de su amor y buena voluntad. Mientras una persona más conozca a Dios, más feliz es.


Ahora bien, nuestras necesidades están más allá de toda medida de un bien finito, o que nada creado puede satisfacernos; pudiéramos trabajar para la obtención de cualquier bien, pero la triste e innegable realidad es que al final nos deja vacíos, insatisfechos y el deseo por más no se quita. Más aun, que debido a que todavía no hemos sido perfeccionados, no sabemos cual es nuestra verdadera necesidad, y lo prueba el hecho que siempre estamos deseando; alguien lo dijo así: “¿Quién nos mostrará el bien?” (Sal.4:6). Con los incrédulos es terrible, no saben lo que es, y nunca lo tendrán. No pueden ser felices con lo material, y a Dios nunca lo disfrutarían.  Lo de aquí abajo no les llena, y lo celestial no es suyo. Entonces es un bien en Dios, Dios mismo cuyo deseo empieza aquí y mientras estemos en éste mundo no se quita, cada día que el verdadero Creyente transita sobre la tierra, o que crece en madurez espiritual éste deseo aumenta.

 
Pregunta: ¿Por qué dice "Una cosa" habiendo tantas excelencias en Dios? Porque es como una cadena de muchos eslabones; así que, “la cosa” es una visión espiritual de hermosura. El espíritu que acompaña las ordenanzas de Dios, es amor, fe y esperanza. De modo que cuando dice: "Una cosa he demandado", significa que le lleve a las otras. Su determinación se ha de recibir como una invitación: Estás invitado a deleitarte en Dios.  

 

Amén

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