
Texto: "Que en los postreros días vendrán
burladores, andando según sus propias concupiscencias" (2 Pedro 3:3).
El espíritu de Gracia nos revela aquí, que se levantaran los impíos contra los Cristianos, y somos advertidos para que la impiedad de esos
hombres no pueda hacer daño a nuestras almas: "Vendrán burladores".
Esto fue dicho por Pedro hace unos dos mil años y nuestra propia experiencia lo
testifica: Si es cierto. Los hemos visto en la historia y en nuestra propia
generación. El texto no solo nos revela que esta decretado por Dios que esos
malos hombres vendrán, sino también cuando sucederá: "En los postreros
días".
Surge una pregunta: ¿Cuales son los postreros días? Confesamos que se trata de
una pregunta difícil de contestar. Veamos lo que dicen las Escrituras, por un
lado Pablo dice: "Que no seáis movidos fácilmente de vuestro modo de
pensar ni seáis alarmados, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como
si fuera nuestra, como que ya hubiera llegado el día del Señor" (2Tes.2:2);
esto es, que ese día no esta a la mano. Pero Pedro dice: "El fin de todas
las cosas se ha acercado" (1Ped.4:7). ¿Se contradicen ellos? No,
definitivamente no; lo que parece es que Pedro se refiere a la época final y
Pablo a la hora final de los últimos días, así se reconcilian uno y otro.
Otro texto nos dice: "Cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su
Hijo" (Gal.4:4); entonces hay eso de un tiempo y
la plenitud o culminación de ese tiempo. Si leemos de Adán en adelante se
notara que hubo cambios en el pueblo de Dios. Primero fueron extranjeros en
tierra ajena (Hech.7:6), luego se estableció la
monarquía en la tierra prometida (1Sam.16:1); después fueron llevados cautivos
(2Cro.36:20); mas tarde fueron traídos de nuevo al estado glorioso de Israel.
Entonces se consumo la llegada del Cristo: "Cuando vino la plenitud del
tiempo, Dios envió a su Hijo".
Al principio tuvieron solo la luz de la naturaleza, luego la Ley escrita, y
ahora eso ha sido establecido con la Gracia de Jesucristo. De manera que desde
el tiempo de la ascensión del Señor Jesús hasta Su regreso en gloria es el último
tiempo o los postreros días, puesto que no ocurren las alteraciones antes de Su
encarnación en el vientre de Maria siendo virgen. Es obvio que los días
postreros no se refieren a los días de Dios, sino al peregrinar de Su pueblo
sobre la tierra, y a lo cual tenemos ahora un estado espiritual sin alteración
por Gracia.
El fin en el tiempo de los apóstoles no estaba lejos, entonces ahora debe estar
muy cerca. Si allá fueron los últimos días, ahora estamos cercanos al día
final. Si estamos en la última hora, entonces no esta lejos el último minuto.
Surge una pregunta ¿Tiene usted idea de cuantos años estamos del minuto final?
Para responder se traerá lo dicho por Agustín: "No preguntemos lo
que Dios no nos dirá". Y alguien agrega, lo que si debe importarnos es,
que estemos plenamente seguros de esto: Que Cristo more y gobierne en nuestros
corazones, antes de que le veamos en las nubes.
Amen.