Meditación Diaria

Meditación del 29 de enero

Texto: “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramo su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo el llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores" (Isaías 53:12).


La naturaleza humana no tiene entre sus cualidades propias hacer una buena
construcción sobre las adversidades que caigan sobre sus semejantes, por el contrario, somos muy aptos para pasar juicio negativo sobre los sufrimientos y adversidades de los hombres, el profeta lo explica así en esta capitulo: "Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido" (v4).


Es extraño a nuestra manera de pensar que Dios quiera poner a sufrir a los suyos, especialmente cuando somos acusados por otros, sin tener en cuenta que la acusación podría ser injusta. Mucho fue intentado contra el Señor Jesús, pero nada en su contra le fue probado; intentaron implicarlo en sedición contra el Cesar, en acusarlo de destruir la nación Judía y el Templo, pero todas fueron simples calumnias por envidia. Así que, la gloria y la honra de Cristo es mas clara en nuestros pensamientos, cuando percibimos, que por parte de El no hubo ninguna causa ni ocasión de sufrir, sino que esto fue por causa de otros, a quienes El amo desde antes de la fundación del mundo.


En lo que a los hombres concierne, este bien implica dos asuntos: Nuestro consuelo y nuestro deber. Nuestro consuelo. No hay que probarnos que somos pecadores, esto lo sabemos hasta la saciedad, sobre todo si conocemos la luz del Evangelio, pero a menudo esta realidad ha de traer amargura en el espíritu nuestro, pero saber que Cristo pago por nuestros pecados nos consolara, que nuestros pecados fueron expiados en la cruz del Calvario. Dios nos ha dado el argumento: "El justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pe.3:18). Para que tú puedas entrar y estar en el reino de Dios fue pagado con gran precio el rescate de tu alma. El salario del pecado es la muerte y Cristo honro ese salario muriendo en lugar del pecador: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros" (Ro.5:8); este es tu consuelo, que Cristo murió por ti, todas tus transgresiones fueron expiadas.


Nuestro Deber. Cuando el Creyente considera debidamente todos estos sufrimientos por sus pecados, esto le hace pensar en su deber de obediencia, porque el verdadero arrepentimiento siempre va acompañado de gratitud, la gratitud a su amor y liberalidad nos mueve a obedecerle; uno se pregunta: ¿Habrá un sufrimiento duro, o un deber muy grande hacia Aquel que entrego Su vida para salvar la nuestra? Si lo hay es por ingratitud o incredulidad de nuestra parte, pues esta escrito: "La fe que obra por el amor" (Ga.5:6). Entonces Reflexionar más a menudo sobre la muerte de Cristo y sus sufrimientos es bueno y propio. Pero no debe ser esta reflexión para verlo con pena o compasión, porque Su muerte no fue un martirio o tragedia, sino para que por ello crezca en nosotros el aborrecimiento a toda apariencia de mal, pues El murió por nuestros pecados, El Padre le abandono cuando se hizo pecado por nosotros, no hay otra causa por la cual debía morir, El era inocente.


Es propio meditar en esto, porque aumentara nuestra fe en El.

 

AMEN.

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