
Texto: “Confía en Jehová,
y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones
de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía
en él; y él hará” (Salmos 37:3-5)
Cuando una
persona planea emprender un negocio su
razón le inclina a cierta área de comercio donde le parece razonable obtener mayores beneficios. Así el hombre Creyente, la fe
le guía a que las reglas de vida
dadas por Cristo le han de llevar a los gozos
más excelentes. Miremos el salmo: “Confía en Jehová, y haz el bien… Deléitate
asimismo en Jehová… Encomienda a Jehová tu camino…” (v3-5).
Cada verso puede ser resumido con tres palabras: Fe, obediencia y deleite. La raíz
Estos es, que
los tesoros celestiales no pueden ser disfrutados si se carece de amor a Dios o una santa
motivación, o lo que comúnmente llamamos fe, por necesidad éste amor a Dios ha de llevarnos a buenas obras, o que el amor a Cristo no puede ser separado de la senda de los deberes
Cristianos. Cuando el corazón es motivado
por éste amor Dios es
disfrutado en tanto le obedecemos: “Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará”. Esta
fruta llamada deleite tiene por
ubicación el suelo del Reino de Dios, y para entrar a ese
reino, el cual es invisible, no es de éste mundo, es
necesario la fe como ojos, y la obediencia como pies para llegarle o comerlo.
Amén.