
Texto: “Procura venir pronto a
verme, porque Demas me ha desamparado, amando este
mundo, y se ha ido.” (2 Timoteo 4:9).
Las palabras de Pablo aquí, más que una expresión, son un grito de
congoja. Siendo ya viejo y listo para honrar con su sangre la verdad que
había predicado en todo su existencia, murió por su creencia, lo cual denota su
profundo amor por el Evangelio. Registra este capítulo que durante su
ministerio recibió consuelo tanto de parte de Dios, como de los hombres. Pero
también encontró infidelidad de los hombres.
Es explícito en este verso que Demas había abandonado
al apóstol Pablo, con el agravante de que Alejandro el calderero le trató de
hacer la vida imposible, y esto en la manera maliciosa con que combatió contra
el Apóstol, por eso le maldijo: “Alejandro el herrero me ha causado muchos
males. El Señor le pagará conforme a sus hechos” (v14). Esto enseña que los
hombres más amados por Dios a veces son entregados a fuerte desconsuelos y
oposición. La partida de Demas le fue muy dolorosa, debido
a la eminente posición que tuvo dentro de la iglesia; se volvió atrás luego de
poner la mano en el arado, amó más las luces del mundo que a Dios. En el
contexto se ve que los cristiano, aun si fallan por carecer de espíritu y
coraje, retendrán amor por la causa de Cristo, y Dios no dejará que las
acusaciones del pecado lo consuman, sino que vendrá ayudarles: “En mi primera
defensa nadie estuvo de mi parte. Más bien, todos me desampararon. No se les
tome en cuenta. Pero el Señor sí estuvo conmigo y me dio fuerzas para que por
medio de mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles escucharan.
Y fui librado de la boca del león” (v16-17). Además se observa en el pasaje que
es parte de la vida de los más amados hijos de Dios ser a veces abandonados por
aquellos que han tenido más cerca. Esto fue así con Cristo mismo: “Pero todo
esto ha ocurrido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces
todos los discípulos le abandonaron y huyeron” (Mt.26:56);
David le sucedió igual: “Casi me han eliminado de la tierra, pero yo no he
abandonado tus ordenanzas” (Sal.119:87). Elías se lamentó de lo mismo: “Y él
respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los Ejércitos, porque los
hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado
a espada a tus profetas. Yo sólo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”
(1Re.19:10).
La razón de este tratamiento divino, es que Dios permite esto para que puedan
ser así conformados a su propia cabeza, la cual es Cristo, quien fue abandonado
por sus amados discípulos y nadie le consoló. También estarían forzados de ir a
la fuente de todo consuelo, que es Cristo, Jesús.
Amén