
Texto: “Nosotros amamos, porque él nos
amó primero” (1 Juan 4:19).
Cuando un vehículo se queda sin combustible, lo primero que se hace es buscar
una estación de gasolina, para de ella suplir nuestra necesidad. Para soportar
a nuestros hermanos, necesitamos mirar hacia arriba; ver a Dios para tomar de
El y ser paciente con el prójimo. Ante la necesidad de paciencia veamos hacia
arriba: “Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo sufrió por
vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas” (1Ped.2:21-24). Y el
profeta lo pone en lenguaje aun más claro: “¡Mirad a
mí y sed salvos” (Isa.45:22); el texto se aplica a la salvación eterna y
también a salvarnos de cualquier pecado en particular. Lo general incluye todos
los particulares. Mirando a Dios nos salvamos de la impaciencia y las
irritaciones que pudiéramos recibir de otros. Mirando a Dios por fe, podremos mas
fácilmente amar al prójimo.
Luego, mira tu interior y considera las corrupciones y gracias que hay allí.
Encontrara que hay mucho orgullo y codicia que debe ser mortificado y humildad
que necesita ser fortalecida. El soportar a tu hermano es una prueba de tu amor
a Dios, pues si te gozas en como Cristo te ama, también debes gozarte en
soportar a tus hermanos: “Por ahora, si es necesario, estéis afligidos
momentáneamente por diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe -más
preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego- sea hallada digna
de alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo” (1Ped.1:6-7). La
paciencia trae un amargo que mata las corrupciones. A un texto que a todo
Creyente no sólo le da mucho trabajo comprenderlo, aun mucho más practicarlo:
“Estimad humildemente a los demás como superiores a vosotros mismos” (Fil.2:3);
para llegar a entenderlo necesitamos ser bien entrenados en soportar a los
demás. Tenemos muchas corrupciones internas que necesitan ser quemadas con el
fuego del amor para poder practicar este mandato divino.
Después de todo eso, entonces considera el fin de soportar a tu hermano con paciencia
en amor: “Y cuando hayáis padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda
gracia, quien os ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, él mismo os
restaurará, os afirmará, os fortalecerá y os establecerá” (1Ped.5:10).
Amén