
Texto: “Y el
Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer” (Romanos 15:13).
El verso es una oración a favor de los Creyentes en Roma, o que pedía con el
fin de fuesen llenados de gozo y paz, lo cual tiene como efecto propio
ensanchar la esperanza cristiana. Esto significa que sólo y únicamente Dios es
quien puede dar paz y gozo, y esto con el poder del Espíritu Santo y por medio
de Su Palabra. Ciertos dones pueden ser obtenidos por esfuerzo propio, sin
embargo hay otros que Dios da por medio de la oración. Llevar el alma humana a
esa dulzura y delictuosa quietud es prerrogativa divina. O el hecho que Pablo
rogase por los Creyentes en Roma, es que sólo Dios puede dar al corazón a ese
estado tan deseado, no podemos sin Su bendición.
Los Creyentes son como los bebés, pueden ponerse nerviosos, atormentarse por sí
mismos, pero no sosegarse, y mucho menos gozarse; llevarlos a gozo y paz es
obra del Espíritu de Dios. La oveja puede extraviarse, pero sola no puede
volver al rebaño, el pastor ha de traerla. Si el auto se descompone, el
mecánico debe repararlo. Disfrutar la vida cristiana, o vivir en gozo y paz es
obra de Dios. Dicho de otro modo es, que estas Gracias no son adquiridas, sino infundidas
o concedidas, son dones del Señor. Y agregamos que serían concedidas en sus
propios medios, la oración y fe Su Palabra. Un hombre pudiera hacer lo que la
Biblia manda para tener gozo, pero si no tiene la bendición del Señor, no
podría gozarse. Eso es prerrogativa divina: “Si Jehová no edificare la
casa, En vano trabajan los que la edifican” (Sal.127:1).
Estamos viviendo una vida sumamente agitada, hay no pocas tensiones dentro y
fuera del hogar, necesitamos la paz de Dios que sosiegue y no nos deje
zozobrar. Al presente, pues, es necesario que el Señor nos vea con ojos de
misericordia y nos bendiga con esta petición: “Nos llene de todo gozo y paz”. Además
que estamos más cerca de la Gloria que cuando creímos, ahora más que antes es
necesario ser llenos del gozo que prepara el alma para el Cielo. El gozo del
alma saludable que está más próxima del final glorioso. Es, pues, por medio de
este gozo celestial que el Señor Jesús infunde al corazón Creyente seguridad de
Su eterno amor, y que por Gracia nos pertenece la vida eterna.
Amén.