
Texto; "Si se humillare
mi pueblo, sobre el cual ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,
y se convirtieren de sus malos caminos" (2 Crónicas 7:14).
Hay una terapia eficaz para librarnos de los juicios de Dios. Como si dijera,
cuando la providencia nos salga en contra y no haya manera de librarnos, todo
camino se cierra, las almas se angustian y las conciencias de atribulan con sus
pecados, entonces recuerda que en Dios hay remedio: "Si se humillare mi
pueblo… ". Si los miembros de una Iglesia local están bajo juicio,
entonces hay un deber que hacer: Humillación como recurso para una liberación
rápida. El Señor tiene especial aprecio aun si el humillado es el peor miembro
del pueblo, porque el Señor muy misericordiosos es. Un caso: "Entonces
vino la palabra de Jehová a Elías el tisbita,
diciendo: ¿Has visto cómo se ha humillado Acab
delante de mí? Por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en
sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa" (1Re.21:28-29).
Acab había perseguido para matar a Elías profeta del
Señor, sin embargo cuando se humilló fue atendido.
Así que, aunque se levanten obstáculos en tu buen camino de fe, no por eso te
faltará poder y ayuda del Cielo para hacer el bien divino. El ejemplo clásico o
por excelencia lo es Jacob. Dios le dijo que regresara a su hogar paterno:
“Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu nacimiento” (Gén.31:13); aún así no le faltaron las adversidades, pero
al mismo tiempo no escaseó la ayuda de Gracia. El patriarca tan pronto salió:
Fue perseguido para mal por su suegro Labán
(Gen.31:23). Luego se levantó Esaú para destruirlo
(Gen.32:6). Su hija Dina fue desflorada (Gen.34:2). Dos
de sus hijos cometieron traición o impiedad con los hombres de Siquem (Gen.34:25). Raquel se le murió en el camino
(Gen.35:19).
Todas estas adversidades fueron sobre Jacob, y bien pudo haberse preguntado:
¿Estoy Yo en el camino que Dios quiere para mi? Sí, él
estaba bajo la voluntad del Señor. Por tanto, cuando te vengan las dificultades
no te desalientes, sino anímate a seguir haciendo la voluntad de Cristo, porque
no te faltará la ayuda de Gracia. Hazlo así, y más en estos tiempos tan malos;
donde la fe será cada día más difícil. ¡Que Dios
nos ayude!
Amén.