
Texto: "Que crezcáis en el conocimiento de
Dios" (Colosenses 1:10).
Este tema debe ser lección diaria del estudio de los santos. Es nuestro deber,
ya que es una gran parte de la vida de fe, puesto que la fe se alimenta y crece
de Dios mismo.
Es por Su nombre que Dios hace brillar Su gloria; y si no sabemos como usar
apropiadamente Su nombre, entonces estaríamos poniendo Su gloria debajo de un
armario o no brillara, por Su honra debemos usarlo en toda situación que sea
propio y correcto: "Por tanto, ya sea que comáis o bebáis, o que hagáis
otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1Co.10:31). Para nuestro
bien es necesario hacer buen uso del Nombre, en especial cuando estamos metidos
en problemas: "Torre fortificada es el nombre de Jehová; el justo correera
a ella y estará a salvo" (Pro.18:10). Cada parte de Su nombre es una
habitación secreta donde el Creyente puede alimentarse, alegrarse, consolarse y
encontrar fuente de plenitud para toda necesidad. Es una gran compasión a un
mundo perdido como este, que vea el Nombre de Dios en nuestros labios y vidas:
"Pero gracias a Dios, que hace que siempre triunfemos en Cristo y que
manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento por medio de nosotros"
(2Co.2:14); que los demás se beneficien de ese conocimiento, eso seria un uso
positivo del Nombre de Dios.
Para usar el Nombre de Dios en santidad y reverencia se necesitan tres
ingredientes a saber: Fe, temor y sencillez.
Fe: Usamos Su nombre para llamarlo o invocarlo, pero si al hacerlo se carece de
fe, entonces es tomarlo en vano: "Y sin fe es imposible agradar a Dios,
porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que el existe y que es
galardonador de los que le buscan" (Heb.11:6).
La misericordia de Dios no viene a uno si estamos en incredulidad, aunque lo
llamemos mil veces con la lengua; consciente de eso es que el padre del niño
enfermo le clamo a Cristo: "¡Ayuda mi incredulidad!" (Mar.9:24).
Temor: tan solo mencionar el nombre de Dios sin temor y reverencia es tomarlo
en vano, Su nombre es dulce y fácil, pero también es terrible: "Si no
cuidas de poner por obra todas las palabras de esta ley, escritas en este
libro, temiendo este nombre grande y temible, Jehová tu Dios, entonces
aumentara Jehová asombrosamente tus plagas y las plagas de tus descendientes,
plagas graves y crónicas, enfermedades malignas y crónicas" (Deut.28:58-59). No sera dificil al leer las paginas de las Escrituras advertir que
hay en Ella una peculiar majestad, la presencia de Dios en la Biblia es algo
muy manifiesto, de tal modo que la frase mas simple lleva la impresion de la majestad divina, y siendo asi ¿No la usaremos con santo temor?
Sencillez: Que su uso sea para un fin noble y recto, no para la curiosidad o
interés carnal, sino para el bien nuestro y de otros, porque Dios se ha
revelado para Su propia honra y el bien eterno de sus criaturas: "¿A mi no
me temeréis?, dice Jehová. ¿No temblareis delante de mi,
que puse la arena como limite del mar, por decreto eterno que no lo podrá
traspasar? Se levantaran sus olas, pero no prevalecerán; rugirán, pero no lo
pasaran. No obstante, este pueblo tiene corazón obstinado y rebelde; se han
apartado y se han ido. No dicen en su corazón: Temamos, pues, a Jehová nuestro
Dios, que da en su tiempo la lluvia temprana y la tardía, y nos guarda los
tiempos establecidos para la siega. Vuestras iniquidades han desviado estas
cosas, y vuestros pecados os han privado del bien" (Jer.5:22-25).
De manera, pues, que no solo nuestras palabras, sino también la conducta debe
ser en honra a Dios y no en vanidad: "Solamente procurad que vuestra
conducta como ciudadanos sea digna del evangelio de Cristo, de manera que sea
que yo vaya a veros o que este ausente, oiga acerca de vosotros que estáis
firmes en un mismo espíritu" (Fil.1:27).
Amen.