Meditación Diaria

Meditacion del 24 de Junio

Texto: Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua. (Juan 18:28)


Al leer se nota que los judíos no pudieron llevar un hombre a una muerte oficial y le fue necesario acudir a la mano de otra nación. Conociendo su historia se nota que fueron merecedores de estar bajo el imperio romano; dejaron el yugo de Dios, y fue justo que la providencia los pusiera bajo la esclavitud de Roma. Por el desenlace de la historia parecería si estaban gustosos de matar con mano ajena. Aquellos a quienes les fue confiado el rebaño de Israel, ahora lleva uno de ellos al tribunal de Pilato: Los que fueron grandes en Israel: “Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio” (v28). La sentencia condenatoria fue de ellos, y la mano del verdugo que fuese Pilato. Cuando los hombres dejan el yugo divino, caen en una contradicción y locura que ni ellos mismos logran darse cuenta; caen en oscuridad.


Leamos de nuevo: “Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua. Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?” (v28-29). Llevarlo al pretorio significa, llevarlo al juez o tribunal. Fue la mañana del viernes, ya que la Pascua era esa tarde. No querían contaminarse. Esos judíos fueron cuidadosos de cumplir con la pascua, pero descuidados con su corazón, no les tembló el pulso colgar un inocente. Eso es lo que llamaríamos andar en tinieblas. Pilato fue más cuidadoso que ellos, note: “¿Qué acusación traéis contra este hombre?”. Esto es, ¿qué pasó aquí? Establecer los hechos antes de pasar juicio. Ningún hombre debiera ser condenado sin oírlo. Estaban tan acostumbrados a que sus opiniones fuesen ley, que procuraron una sentencia rápida por simple acusación sin fundamento, nótese: “Respondieron y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado” (v30). Que Pilato lo matara por simple opinión. Un impío con más sentido de justicia que religiosos. Como si hubiesen dicho: Ya lo juzgamos, sólo resta que tú lo mates.

 
Caifás y Pilato han cambiado de oficio, el impío habla de la ley y justicia que el maestro de Israel debió haber hecho. Caifás insinuaba: Somos hombres religiosos, honestos, de buena fama, eso debe serte suficiente para confiar en nuestro juicio y matar a este hombre. Le fabricaron un expediente. Pilato los conocía bien, de ahí su pregunta, que además implica que no les confiaba, o que sospechaba de su supuesta buena intención. La historia revela que fueron monstruos de malicia e injusticia. No fue cierto que le hicieron un juicio justo e imparcial; sin embargo afirman haberlo hecho, y colgar al inocente. No les pesaba la sangre ajena, estaban tan acostumbrados a verlo todo por el espejo del egoísmo, que matar al justo le fue como masticar chicle. Sobre esto el ministro Hall dijo: Que ellos debieron haber dicho: si nosotros no fuésemos malhechores, no te hubiésemos entregado al inocente. Fueron maliciosos y soberbios, una ofensa en su imaginación, le era suficiente para matar. Su egoísmo fue tan lejos, que vieron ofensas y crímenes, donde no existían. Pretendían que Pilato lo condenara sin oírlo. Como si sus propias conciencias les testificaban que Pilato fue más justo que ellos.  Dios no ayude para ser librados de tan densa oscuridad.

 

Amén.

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