
Texto: “Como un
pastor, apacentara su rebaño; con su brazo lo reunirá. A los corderitos llevara
en su seno, y conducirá con cuidado a las que todavía están criando” (Isaías
40:11).
Cristo los
pastorea de manera completa y fiel.
Los cuida
de la iniquidad, los protege del peligro, les premia su débil obediencia, los
consuela y los salva.
De la
iniquidad: Esto lo hace apartándolos de aquellos caminos por lo cual sus
propios corazones están inclinados: “¡Ciertamente bueno es Dios para con
Israel, para con los limpios de corazón! En cuanto a mi, por poco se deslizaron
mis pies; casi resbalaron mis pasos” (Sal.73:1-2). Unas ocasiones les quita el
obstáculo; otras, les da fuerza para resistir las tentaciones, dándole las
puertas para salir de ella (1 Co.13).
Los protege:
El los mete a todos bajo sus dos alas, los protege para que nunca más se
aparten de El; nunca mas volverán a caer en la esclavitud del diablo:
“No me volveré atrás de hacerles el bien” (Jer.32:40).
Es cierto
que Satanás no cesara en su intento de llevarlos
de nuevo a la esclavitud, de que hagan el mal; pero Cristo no los abandonara,
sino que los cuidará hasta el fin.
Los
premia: Como un rey también recompensara la obediencia de los suyos y los
estimulara al servicio: “Estas bendiciones tuve porque guarde tus mandamientos”
(Sal.119:56). Además les ha prometido premiar todos y cada uno de los servicios
que ellos le rinden en Su reino:
“Dios es
galardonar de todos los que le buscan” (He.11:6).
Los
consuela. Consuela y pacifica los problemas internos cuando el espíritu de
ellos se encuentra agitado y tumultuoso: “Y la paz de Cristo gobierne en
vuestros corazones” (Col.3:15). Aquel quien pacifica las olas furiosas del mar,
es el único que puede calmar eficazmente el corazón: “El hablara paz a su
pueblo” (Sal.85:8).
Los salva.
Pero el privilegio de los súbditos del reino de Cristo también es enorme,
inefable y maravillosamente grandioso.
Han sido liberados de condenación que trae el pecado (Jn.8:36); pero no solo de la paga o consecuencia, sino
también del dominio del pecado (Ro.6:14). Alguno dirá y porque el pecado me ataca,
porque todavía no hemos derribado al enemigo que ocupa la tierra, estamos en
pie de lucha, pero el decreto divino que los despojo de ser amo de nosotros ya
fue dado. Quedan algunos filisteos que es menester sacar de la tierra. Así como un cielo no puede tener dos sol, un
alma no puede tener dos reyes.
Por
ultimo, la salvación completa de todos los cristianos es el privilegio de todos
aquellos sobre los cuales Cristo reina: “Me has guiado según tu consejo, y
después me recibirás en gloria”
(Sal.73:24).
Amen.