Meditación Diaria

Meditación del 23 de enero

Texto: “Con el temor de Jehová uno se aparta del mal” (Proverbios 16:6).


 A la luz de nuestro texto, el temor a Dios ejerce una poderosa influencia en el corazón de los hombres, para que ellos vean pecado, donde otros ven deleites o conveniencias. Un hombre que en verdad teme a Dios, no podrá actuar como los otros hombres.

 
Nehemías tuvo privilegios que no tuvieron ninguno de sus antecesores, el favor del rey y cartas de ruta y salvoconducto, las cuales pudo haber usado para erigirse como grande sobre los otros, además de acumular riquezas, en cambio dice: "Yo no hice así, a causa del temor de Dios" (Neh.5:15). Cuando una persona teme a Dios no usara los bienes que Dios le da con el fin que lo emplean los otros hombres. Su posición y riqueza la tomo para usarla en el reino de Dios, pero no para provecho personal, ni para aumentar su cuenta bancaria.


Veamos varios casos bíblicos para confirmar esta verdad sobre la influencia del temor a Dios en las personas: Un caso negativo o falta de temor, lo constituye la hija de Herodías, mujer de Herodes: “por lo cual el se comprometió bajo juramento a darle lo que ella pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista" (Mat.14:7-8). Esta damisela había danzado con agrado frente a Herodes y este le dio a escoger la mitad de su reino, y ella pidió la cabeza de Juan el Bautista en lugar de la mitad del reino. Ella era malvada e hizo una mala selección, criminal; no tenía temor de Dios en su corazón.


Un ejemplo positivo. aquí veremos la diferencia marcada que tienen con los otros hombres: La reina Ester, mujer piadosa y temerosa de Dios se le dio a escoger la mitad del reino del rey Asuero y ella escogió la libertad de Juan el Bautista, esto es, la libertad de sus hermanos los judíos, tuvo buen corazón e hizo una buena selección. Ella no actuó como las otras actuaron; los que temen a Dios no harán como los otros: “Entonces el rey le pregunto: ¿Que tienes, oh reina Ester? ¿Cual es tu petición? ¡Hasta la mitad del reino te será dada!... Entonces la reina Ester respondió y dijo: ¡Oh rey, si he hallado Gracia ante tus ojos, y si al rey le parece bien, que me sea concedida mi vida por mi petición y mi pueblo por mi solicitud!” (Est.5:3;7:3).


Otro caso, Moises: "escogió ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado" (Heb.11:25) ¿Por que? Por el temor de Dios. Y así como los que temen a Dios no escogerán como escogen los otros hombres en materia de su elección; tampoco, harán como los otros hombres en materia de adoración; por lo que dice Josué: "Pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Jos.24:15). Como si les hubiese dicho, ustedes adoren a quien bien les parezca, pero yo adorare al Dios de Israel. Aun en las motivaciones para predicar a Cristo este temor hace la diferencia, pues el Apóstol Pablo dice: "Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda, pero otros de buena voluntad" (Fil.1:15). Esto es para mejorar su propia comodidad, para hacer negocio de la religión o venderse como hombres honestos, buscando honor en este mundo. Pero no así yo, dice el apóstol, porque yo temo a Dios; las grandes ventajas no harán que una persona tema a Dios. Haced esto y lo otro no, porque yo temo al Señor.


Moisés envió espías a conocer la tierra de Canaán; Caleb y Josué trajeron un buen reporte porque temían a Dios, confiaban en el Señor, pero los otros no temían a Dios y exageraron los peligros sembrando incredulidad: “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moises, y dijo: ¡Ciertamente subamos y tomémosla en posesión, pues nosotros podremos mas que ellos! Pero los hombres que fueron con el dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es mas fuerte que nosotros” (Num.13:30-31).


Las escrituras revelan una gran diferencia entre el rey Acab y el rey Josafat. Cuando Acab le llegaron las adversidades no las santifico, sino que peco mas por esta causa: “El rey de Israel respondió a Josafat: Todavía hay un hombre por medio del cual podríamos consultar a Jehová; pero yo le aborrezco, porque no me profetiza el bien, sino el mal. Es Micaías hijo de Imla. Josafat respondió: No hable así el rey” (1Re.22:8). En cambio Josafat no hizo así, sino que cuando fue visitado con el ataque del enemigo, busco al Señor y trabajo para fortalecer su fe: “Aconteció después de esto que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos algunos de los amonitas, salieron a la guerra contra Josafat... Josafat tuvo temor, se propuso consultar a Jehová e hizo pregonar ayuno en todo Judá” (2Cro.20:1-3). No hizo como hacen los impíos, porque temía, a Dios:

 
"Toda persona que teme al Creador, podrá amarle en la adversidad y le temerá en la prosperidad.

 

Amen.

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