
Texto: "A lo suyo vino,
pero los suyos no le recibieron" (Juan 1:11).
Dice nuestro texto que Jesús no tuvo el respeto y valor de aquellos que
justamente debieron darle; y por cierto que es algo muy miserable ser
despreciado por quienes uno intenta hacerle el mayor bien; no le dieron el
respecto ni como profeta, ni siquiera como alguien que debía ser valorado por
ser muy religioso. Fue considerado muy bajo y digno de ser despreciado:
"No le recibieron".
Todos le reconocieron, menos el hombre. Los ángeles en Su nacimiento:
"¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres de
buena voluntad!" (Luc.2:14). El viento y el mar le obedecían: "Los
hombres se maravillaron y decían: ¿Que clase de hombre es este, que hasta los
vientos y el mar le obedecen?" (Mat.8:27). Cuando estuvo en el desierto
las fieras no se atrevieron a tocarle: "Estuvo en el desierto cuarenta
días, siendo tentado por Satanás. Estaba con las fieras, y los ángeles le
servían" (Mar.1:13). Los demonios que poseyeron aquel hombre testificaron
de Su honra: "Cuando vio a Jesús, exclamo, se postro delante de el y dijo
a gran voz: ¿Que tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te ruego que
no me atormentes!" (Luc.8:28). Los gobernantes de Jerusalén trataron con
mas honra a Juan el Bautista que a El, aun cuando Juan nunca hizo milagros, ni
enseño con la autoridad que Jesús lo hizo; para preguntarle no le enviaron una
delegación distinguida como hicieron con Juan, sino que simplemente enviaron a
preguntarle si era el Mesías o no: "Este es el testimonio de Juan cuando
los judíos le enviaron de Jerusalén unos sacerdotes y levitas para
preguntarle" (Jun.1:19). Juan fue hijo de sacerdotes, lo que era una
familia distinguida en Israel, Jesús fue hijo de carpintero.
Ellos no solo prefirieron a Juan antes que a El, lo que es peor, a un maleante
como Barrabas: "Entonces todos gritaron de nuevo diciendo: ¡No a este,
sino a Barrabas! Y Barrabas era un asaltante" (Jun.18:40); preferirían a
cualquiera antes que a Jesús. Como se puede ver tuvieron muy poca estima de
Cristo, si es que tuvieron alguna, lo cual fue una gran agravación de su culpa:
"Vosotros negasteis al Santo y Justo; pedisteis que se os diese un hombre
asesino" (Hech.3:14). El peor de los hombres fue mas digno que Cristo a
los ojos de sus contemporáneos. Aun en sus pensamientos y en sus palabras el
fue menospreciado a grados muy bajos, como alguien repugnante, en ocasiones le
respondían con palabras ofensivas y sin razón: "Respondieron los judíos y
le dijeron: ¿No decimos bien nosotros que tu eres samaritano y que tienes
demonio?" (Jun.8:48). No había en aquel tiempo un insulto mas hiriente que
decirle a alguien samaritano y endemoniado, traficante de drogas es decente en
comparación con lo que era eso en aquella sociedad. Esa ofensas en El fueron
mucho mas fuerte que en otros, porque conocía el corazón humano y veía la
tirria con que se lo decían. Además que sus sentidos eran mas despiertos que
todos lo demás hombres, y eso le daba mas impresión que a otros. Se trataba,
pues de un hombre que tan pronto como nació empezó a ser perseguido. Así que,
la condición de Cristo fue la mas miserable que ha habido en este mundo:
"Como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo
estimamos".
Esto nos hace ver la diferencia entre el hombre carnal y el pueblo de Dios. El
incrédulo prefiere tener su porción en esta vida, que en el Paraíso; para ellos
el domingo es día de fiesta, pero para el hijo de Dios es el día de adorar al
Señor. Como profanos se dedican a la profanación, y tu como Creyente se
diferente, estima, pues, y valora la comunión con Cristo. Así que, anímate a
sintonizar tu corazón con el profeta:
"En gran manera me gozare en
Jehová; mi alma se alegrara en mi Dios. Porque el me ha vestido con vestiduras
de salvación" (Isa.61:10).
Amen.