Meditación Diaria

Meditación del 21 de Agosto

Texto: "Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Santiago 1:14).


En la vida de cada Creyente no solo hay trampas y tentaciones del  mundo, sino que también hay la inclinación al peligro en la parte tentada. Esto es, que Satanás no necesita soplar mucho la llama, puesto que la gasolina siempre esta presta a incendiarse: "El espíritu, a la verdad, esta dispuesto; pero la carne es débil" (Mat.26:41); Satanás nunca podría entrar a tentarnos si alguien dentro de nosotros mismos no le abre la puerta para entrar; como Sansón no hubiese sido vencido por los filisteos si Dalila no lo traiciona.


Los peligros a que estamos expuestos nos indica el porque Jesús ora al Padre por los Suyos: No seremos aguardados a menos que Dios mismo nos guarde: "Padre, no ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal" (Jn.17:15); Cristo nunca hubiese hecho una petición semejante si hubiésemos sido capaces de guardarnos a nosotros mismos. El establecimiento y preservación del Creyente del mal del pecado esta entre las bendiciones del Pacto de la Gracia: "Pero fiel es el Señor, que os establecerá y os guardara del mal" (2Tes.3:3). El apóstol Pablo supo experimentar muchos y variados peligros que pudo haber llegado a pensar que en alguno fracasaría, por el contrario apelo en su corazón a la fidelidad del Señor: "Por esta razón padezco estas cosas, pero no me avergüenzo; porque yo se a quien he creído, y estoy convencido de que el es poderoso para guardar mi deposito para aquel día" (2Tim.1:12).

Texto: "Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Santiago 1:14)

 
Y en otro lugar se nos dice que Dios es muy sabio para hacerlo de la forma mas conveniente: "El Señor sabe rescatar de la prueba a los piadosos" (2Ped.2:9). Por eso los santos se definen porque son dependientes del Señor en todo. La dependencia en tales casos no solo es señal de fe, sino también de humildad y sobre todo de reconocer nuestra debilidad. El Creyente podrá ser tragado por el gran pez y sentirse devorado por las fauces de este mundo impío, pero aun cuando eso suceda, mas tarde que mas temprano la ballena nos vomitara en la playa sanos y salvos: "Jehová  guarda la vida de sus fieles; los libra de manos de los impíos" (Sal.97:10).


En conclusión: Nuestras oraciones deben ser, no tanto para ser librados del mundo como del mal del mundo; del pecado que de las aflicciones. Los santos buscan Gracia que viene del cielo que ser protegido de las aflicciones de la tierra, dirección tanto como protección, o que no hagan nada incorrecto mientras se encuentran sufriendo: "Pon, oh Jehová, guardia a mi boca; guarda la puerta de mis labios. No dejes que mi corazón se incline a cosa mala, para hacer obras perversas con los hombres que obran iniquidad. No coma yo de sus manjares" (Sal.141:3-4).


La diferencia entre un verdadero Creyente y otro falso no es tanto los sufrimientos, sino la Gracia de Cristo gobernando el corazón, que mientras estén en adversidad puedan mejorar la fe. Pablo fue muy diligente para ser librado de su problema, pero una voz de arriba le dijo: " Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad" (2Co.12:9); solo la predicación que viene del cielo es la que capacita a un santo a gozarse en las debilidades. Las bendiciones compradas por Cristo para Su pueblo son mas espirituales que materiales; por eso El es mas solicito en librarnos del pecado que de las dificultades: "Llamaras su nombre Jesús, porque el salvara a su pueblo de sus pecados" (Mat.1:21)

 
 Cristo es un Salvador espiritual, y los que son de El manifestaran la salvación en sus propias vidas haciendo Su voluntad contra el pecado, que enredarse en actividades religiosas: "No todo el que me dice Señor, Señor entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que esta en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas? Entonces yo les declarare: Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mi, obradores de maldad!"
(Mat.7:21-23).

  
Esto nos ayude a como orar mejor.

 

Amen.

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