
Texto: "No niegues un bien a quien
es debido, teniendo poder para hacerlo" (Proverbios 3:27).
El bien a tu prójimo puede ser encerrado en dos grandes obras: Darle un trato
justo o equitativo, y ser misericordioso con ellos. Equidad es darle al otro lo
que le corresponde; en otras palabras, no hagas a otro, lo que tú no quisieras
que te hagan a ti. No obstante, también estamos obligados ayudar al necesitado,
porque si un pobre necesita pan, sustento o abrigo y teniendo poder hacerlo no
lo haces, entonces es considerado como robo, o que robar no sólo es quitar al
prójimo lo suyo, sino también no ayudarlo cuando es debido.
Así que, por virtud del precepto divino los pobres son propietarios de una
parte de nuestros bienes. Todo es del Señor, pero hay una porción que por medio
de uno ha de ser dada a los pobres. Retenerla es robar: "Por lo tanto,
mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de
la familia de la fe" (Gál.6:10). El bien puede
ser un consejo, una represión, una enseñanza bíblica, un pedazo de pan, dinero,
ropa, comida, etc., pero empezando con las buenas personas, o los hermanos en
la fe. Los buenos árboles dan buenos frutos, o que los cristianos son las
personas más generosas y dadivosas de todos los seres humanos: "Y aprendan
los nuestros a dedicarse a las buenas obras para los casos de necesidad, con el
fin de que no sean sin fruto" (Tit.3:14).
El estado más conveniente para dar o hacer el bien, es cuando el corazón de uno
está gozoso. Tú tienes razones más que suficientes para estar gozoso: Estás
inscrito en el libro de la vida, la felicidad eterna es tuya, eres poseedor de
la los mayores privilegios que puede tener un ser humano, para todas tus
necesidades tienes libre accesos al Trono de la Gracia, tienes un Dios esperando
por tus oraciones y ayudarte en todo, has recibido y seguirás recibiendo
bendiciones. Cristo es tuyo, estás en un estado de recuperación hacia gloria
eterna. Para el tiempo por venir tienes promesas gloriosas del Dios de verdad,
que nada ni nadie podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús (Ro.8:39). Estos son motivos para estar siempre con el
corazón en gozo; sería, pues una ofensa y deshonra muy grande si no te gozas en
Su amor, y gozándote hagas el bien a tu prójimo.
Amén.