Meditación Diaria

Meditación del 5 de Septiembre

Texto: "El que creyere no se apresure" (Isa.28:16).

 
Es claro de nuestro texto, lo que el precepto divino establece con relación al ejercicio de la fe en Dios. Entiéndase que quien espera en el Altísimo no es precipitado. Una de las maneras más usual de tentar a Dios es cuando somos impacientes esperando Su ayuda, como si nos ofendiera la senda que El ha establecido para hacerlo. Espera, pues, en la misericordia divina en el poder, la bondad, y en los términos del cielo, y no en los de la tierra.

 
Por tanto, cuidémonos de no limitar el poder de Dios en nuestras imaginaciones, o pensar que Dios solo puede actuar según nos parezca.


Entiende, pues, que seria un gran pecado limitar la misericordia de Dios, como también limitar Su poder en tu corazón. Se tienta a Dios con respecto a Su providencia, cuando establecemos en nuestro corazón el tiempo, la manera y los medios de El obrar; esto lo hacemos al limitar Su sabiduría y poder, como si el Creador no pudiera hacer mas de lo se concibe como probable, o que nada mas puede ayudarnos como pensamos, como aquel niño que al iniciar sus estudios de aritmética concluyo que el numero nueve solo es posible al sumar seis mas tres. Para que la impaciencia no te coja desprevenido, ten presente, que recibirás una sentencia de muerte, antes de una gran misericordia.

Texto: "El que creyere no se apresure" (Isa

 
En muchas cosas hay un analogía entre los eventos de la naturaleza y la vida espiritual; es cierto que a menudo se verifica, que después de la tempestad viene la calma, o que nunca es mas oscuro que cuando va amanecer; y semejantes experiencias vemos en las vidas de los grandes santos, las cuales han de ser como dirección y ejemplo para nosotros.

 
Veamos esto en la vida del patriarca José: "Israel amaba a José mas que a todos sus otros hijos porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica de diversos colores. Al ver sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos ellos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente. Y cuando pasaban los mercaderes madianitas, sacaron a José, subiéndolo de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto. Sucedió que cuando su señor oyó las palabras que le hablaba su mujer, diciendo: Así me ha tratado tu esclavo", se encendió su furor. Tomo su señor a José y lo metió en la cárcel, en el lugar donde estaban los presos del rey, y José se quedo allí en la cárcel. El faraón dijo a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan entendido ni sabio como tú. Tú estarás a cargo de mi casa, y todo mi pueblo será gobernado bajo tus órdenes. Solamente en el trono seré yo superior a ti" (Gen.37:3-4;28;39:19-20;41:39-40).

  
Y lo mismo se puede decir de David que fue rey en sufrimientos, antes de que la corona de Israel fuera puesta sobre su cabeza.

  
Entonces, es bueno saber en nuestra lucha contra el desánimo espiritual, que Dios usualmente guiará Su pueblo a una gran misericordia, no sin antes poner una sentencia de muerte sobre todos los medios que tienden a esa gran bendición.

 

Amen.

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