Meditación Diaria

Meditación del 22 de enero

Texto: "Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza” (Lucas 9:57).


Lo primero que salta a nuestras vista es el lugar donde le fue hecha esta oferta a Cristo: "Uno le dijo en el camino" (v57); esto es, subiendo hacia Jerusalén, donde se esperaba que El habría de ser coronado de gloria. Este individuo había presenciado los grandes milagros del Señor y se presume que al igual que la gran mayoría de su tiempo, esperaba un reino temporal para Israel y por eso estaba muy dispuesto a ser de los fieles seguidores del Señor Jesús, pues le dijo: "Señor, te seguiré dondequiera que vayas", el no fue llamado por Cristo, pero hizo una gran promesa, se ofreció a servirle incondicionalmente. Promesa como estas debieran ser todos los compromisos de las criaturas con el Creador, de modo que la oferta es buena en si misma, lo malo esta la razón que lo motivo, el anhelo de grandeza terrenal, y esto puede ser probado por la respuesta: "Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza" (v57).


Nuestro Salvador le hablo a su corazón, significando con Sus palabras, que todos aquellos que quieran seguir a Cristo no pueden estar esperando de El meras ventajas temporales, sino mas bien a tener sus corazones preparados, a que si es necesario, pasen incomodidades peores que los animales que poseen un lugar donde pasar las noches. Con El ha de esperarse menguar en lo material y crecer en lo espiritual, pues el reino de Dios no es un reino de pompa, sino de paciencia; no material, sino espiritual; no de este mundo, sino para el que viene; aquí se sufre por y con Cristo para luego reinar con El. Este hombre fue motivado por el beneficio que podía obtener para si mismo con ser Cristiano, en lugar de si podía hacer algo para la gloria de Dios.


Ahora bien, nadie entienda que Jesús con estas palabras esta desalentando a sus fieles seguidores, sino que esta descubriendo a un hipócrita mundano. De modo que nunca concluya que el hecho de ser Cristiano traerá el seguro beneficio temporal de su empleo, o que le ira mejor en sus negocios o en el ejercicio de su profesión o mejorara su matrimonio o la familia, pensar de ese modo es ser como el hipócrita de nuestro pasaje. Pues puede sucederle todo lo contrario, podría ser que lo despidan de su empleo por negarse a mentir contra la verdad; que sus negocios desciendan al honrar las leyes y el pago de los impuestos; que los ingresos de su profesión bajen al ejercerla con honradez; que su cónyuge lo abandone por negarse amar el mundo y el pecado, pues el impío no concibe el placer, sino es pecando contra Dios. La gracia nos libre de tener un motivo egoísta para abrazar el Cristianismo.


Entonces, Si tú eres seguidor de Cristo debes despojarse de tus pensamientos de grandeza terrenal. Cristo fue pobre para santificar y suavizar la pobreza de su pueblo; porque cuando el vino para instruir por medio de su ejemplo, El no fue rico, ni sensual ni voluptuoso, sino que escogió una condición de humildad y pobreza, pero rico en hacer el bien a todos. Por tanto, estamos llamados y mandados a buscar las riquezas, pero no la de la carne, sino la riqueza espiritual, ser ricos en fe, en buenas obras, en obediencia, en hacer el bien al necesitado, y ser amables con nuestro prójimo. No te confundas con los extremos, pues hay personas que tienen los bolsillos vacíos, pero sus corazones están llenos de soberbia; así también hay otros que tienen los bolsillos llenos, pero son humildes y sus manos siempre están
extendidas para ayudar a otros; porque hay una gran diferencia entre el hipócrita y el Creyente. Para los incrédulos es mejor recibir, que dar; pero para el verdadero Cristiano "es mas bienaventurado dar, que recibir". La ganancia del Convertido es esta: "Todo lo tengo por basura por ganar a Cristo"; pero las ganancias del hipócrita son los bienes de este mundo o las ventajas materiales que puede sacar del Cristianismo.


Para el bien de tu peregrinaje es saludable tener siempre presente: Que el Evangelio es sinónimo de pobreza, no de riquezas.

 

Amen.

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