Meditación Diaria

Meditacion del 2 de Abril

Texto: "Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás ser más mi mayordomo" (Lucas 16:1).


Mire usted, que el siervo infiel recibió cierto conocimiento de parte de su amo; esto es, fue enterado que su tiempo de servicio con el amo había terminado. Pregunta: ¿Cuál fue su reacción? Enseguida actuó en base al conocimiento recibido, practicó lo aprendido, y se dijo a sí mismo: "Ya sé lo que haré para cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas" (v4). Es en ese sentido que Cristo elogia la sabiduría del siervo injusto, porque actuó en base al conocimiento que tuvo de su estado futuro: "Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz" (v8). El mero conocimiento sin práctica es como el gas sin llama, no produce fuego ni podemos cocinar el alimento que ha de nutrir nuestras almas hacia la madurez espiritual, con fines de enfrentar con fuerza y éxito todas las adversidades que podamos conocer en el futuro. El siervo injusto se preparó para no ser vencido por lo que le esperaba, y en ese sentido es digno de elogio.


El siervo injusto se empleó a fondo para seguir teniendo su sustento después que lo despidiera de su mayordomía. El amo elogió al siervo por su sabiduría, pues supo como hacerse el bien a sí mismo, como mejorar su situación presente, y como proveer para el futuro. Su caso es como la hormiga que prepara la comida del invierno en el verano, y cuando escaseé el alimento ella no pase necesidad. El hombre no fue elogiado por haber engañado, sino porque actuó sabiamente para sí mismo.


Acentuando la explicación. Leamos esto: “Si sabéis estas cosas, bienaventurado seréis si las hicieres" (Jun.13:17). Nuestro Salvador sentencia con toda solemnidad y reverencia, que la felicidad presente y futura es fruto de la obediencia. Y vuelvo sobre mis pasos, el siervo injusto fue obediente a lo que conocía de como asegurar su futuro, fue sabio. Aunque es una gran ventaja saber nuestro deber, nos quedaremos cortos de la verdadera felicidad si no lo hacemos. Esa es la esencia de la verdadera humildad delante de Dios, hacer todo aquello que entendemos es Su voluntad.  

 

AMEN

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