Texto: Por lo cual puede también salvar
perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, viviendo siempre para
interceder por ellos" (Hebreos 7:25)
El antiguo templo de Jerusalén estaba compuesto por dos lugares principales, el
lugar Santo y el lugar Santísimo, ambos eran el sitio donde el Sumo Sacerdote
ejercía su oficio, uno lo ejercía en contacto con el pueblo y el otro en la
presencia de Dios una vez al año. Todo eso era tipo o sombra de lo que habría
de hacer Cristo, compartir Su ministerio en la tierra en contacto con los
hombres y luego de hacer el sacrificio pasar a la presencia de Dios en los
cielos: "Después tomara del altar que esta delante de Jehová un incensario
lleno de brasas de fuego y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevara
detrás del velo. Pondrá el incienso sobre el fuego delante de Jehová, y la nube
de incienso cubrirá el propiciatorio que esta sobre el testimonio; así no
morirá. Tomara luego parte de la sangre del novillo y rociara con su dedo por
encima del propiciatorio, al lado oriental. Luego rociara con su dedo parte de
esa sangre, siete veces, delante del propiciatorio" (Lev.16:12-14); nótese
que si este ultimo falta Su oficio a favor de los elegidos seria inútil.
Por tanto, Su ministerio de intercesión es el principal de todos y el que
corona o da sello de efectividad de Su oficio: "Si estuviese sobre la
tierra, ni siquiera sería sacerdote, porque ya hay sacerdotes que presentan
ofrendas según la ley" (Heb.8:4). Su gloriosa
presencia a la Diestra del poder de Dios es lo que completa la obra de
salvación y de ahí las palabras de nuestro texto: "Por lo cual puede
también salvar perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, viviendo
siempre para interceder por ellos" (Heb.7:25).
El verso contiene un fuerte estimulo para que los Creyentes tomen el camino de
la fe a través de Cristo y traigan sus ofrendas, sacrificios y oraciones a Dios
Padre, porque su Hermano mayor esta allí para tomar sus ofrendas e interceder a
favor de ellos.
Que cada Creyente busque alivio y estimulo contra todos sus temores de la
bondad de Jesús. Son cosas tristes las que a veces cometen los Cristianos,
contristan el Espíritu de Dios, entristecen sus propios corazones, se angustian
y les trae mucha inseguridad, así que ellos vayan a Cristo es el camino del
alivio y estimulo contra esas malas caras.
Te invito a leer Su Palabra: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para
que no pequéis. Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a
Jesucristo el justo. El es la expiación por nuestros pecados, y no solamente
por los nuestros, sino también por los de todo el mundo" (1Jn.2:1-2); es
notorio que a los Creyentes aquí se les llama "hijitos" y esto
recuerda los bebes aprendiendo a caminar que tropiezan mucho. Pero hay mucho
mas, mire el debido consuelo y estimulo que da este texto: No dice Su Padre, ni
nuestro Padre, sino el Padre, lo cual incluye a ambos, El y nosotros.
Por tanto, no te desalientes, tienes un capaz, efectivo y fiel Abogado. Sube tu
alma a la montaña mas alta, donde puedan verse todas las miserias humanas que
el ojo espiritual sea capaz, cuenta todos los pecados, o dificultades que se
oponen a la salvación, y aun mas allá de eso Cristo puede salvar, no hay
dificultades para El, hasta lo ultimo puede resolver. La intercesión de Cristo
es un singular alivio para todos los que se acercan a Dios por El.
Nada destruye los temores e inseguridades que esclavizan el alma, sino solo
este oficio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y así se nos hace saber:
"Así que, hermanos, teniendo plena confianza para entrar al lugar
santísimo por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que el nos abrió a
través del velo (es decir, su cuerpo), y teniendo un gran sacerdote sobre la
casa de Dios" (Heb.10:19-21); de donde se
desprende que la intercesión de Cristo es el remedio mas eficaz contra el temor
de abandonar el camino de la fe mediante la apostasía. Con esto sostuvo y
guardo a Pedro: "Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para
zarandearos como a trigo. Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle. Y tu,
cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos" (Lc.22:31-32).
No temas, le dijo, porque mi oración romperá lo que el diablo pretende hacer.
Que esta verdad te guarde y te sostenga.
Amen.