
Texto: Aunque la higuera no florezca ni en las
vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den
mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los
corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi
salvación" (Hab.3:17-18).
Hay un refrán muy corriente entre nosotros: "A mal tiempo, buena
cara". Ahora bien, una cosa es decirlo y otra vivirlo, o que sea una
realidad vivificante, y eso mismo es lo que el profeta aquí experimenta, y lo
que debe experimentar un corazón de fe, aun antes de que eso ocurra, la
suposición de que el sustento esencial falte: "Con todo, yo me alegraré en
Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación".
Para el Creyente será así, que en Dios siempre habrá mejores cosas, que las que
podamos encontrar en las criaturas. Si el Señor te lo quitase todo, y tu
situación sea como supone el profeta, ten por seguro que te dará mejores que
las que te ha quitado. Como dice el escritor de Hebreos: "Con gozo
padecisteis ser despojados de vuestros bienes, sabiendo que vosotros mismos
tenéis una posesión mejor y perdurable en los cielos" (Hebr.10:34).
Las pruebas del Creyente tienen esa gran bendición, que cuando somos despojados
del gozo de los sentidos, nos queda un gozo que no se agota ni se termina, el
gozo de la fe. El gozo por el creer crece cuando el primero se ausenta. Ya que
se trata de gozarse en cosas que no se ven. Para eso hay que levantar el alma,
y en esta situación ella se levanta sobre la carencia del gozo temporal. Nótese
que dice: "Yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi
salvación".
Su alegría es en el Dios invisible, sólo el alma que ha nacido de nuevo puede
verle, y específicamente en la salvación que nos ha dado, en lenguaje del NT es
gozarse en Cristo. La fe verdadera saca miel de la carencia de bienes, sea esta
carencia supuesta o real. Esta es la misericordia del Dios de nuestra
salvación, que llama las cosas que no son como si fuesen. Del dolor y angustia
de la falta de pan y agua saca alegría para su redimido pueblo.
En nuestra presente circunstancia mundial no estamos seguros si la providencia
nos pondrá en una situación de carencia económica y espiritual o no, pero sea
una cosa u otra, venga o no la escasez, es sabio ser precavido, prepararse para
tales contingencias.
Hermano: Cuando tú veas la calamidad aproximarse, será tu sabiduría comenzar a
pedir ayuda del Único que puede ayudarte. Eso fue lo que hizo el profeta cuando
vio lo que venia. Entonces tu deber es imitarlo, para cuando venga lo que temes
te encuentre sobre la roca, y no sobre el lodo.
Amen.