Meditación Diaria

Meditacion del 16 de Marzo

Texto; "¡Quién como Jehová nuestro Dios! El que mora en lo alto y se humilla para mirar en el cielo y en la tierra. Levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura" (Sal.113:5-7).

 
Este hombre vio que lo había perdido todo, pues por el pecado se pierde a Dios, y se pierde todo, por ello se vio pobre y necesitado, y a esos es que Dios promete condescendencia. Esos son los humildes, a ellos Dios desciende de los Cielos y los atiende.

Es terrible aflicción que Dios no oiga las oraciones de Sus hijos, pero ese no es el caso, sino que en esto  El mismo Señor nos ha proporcionado el mayor consuelo a los Creyentes de este lado del cielo, que ellos tienen un Trono de Gracia con promesa de ser oídos y atendidos. El mismo los castigaría, ellos se humillarían, y Su placer es atender sus oraciones. Comentado sobre estas oraciones, Calvino dice: “La respuesta a nuestras oraciones es asegurado por el hecho, que en cierto sentido si Dios la despreciara estaría negando Su propia naturaleza.

 


Con estas oraciones ocurre, como el de un padre que tiene varios hijos, algunos mayorcitos, otros intermedios, otros pequeños y otros recién nacidos, y todos están sentados alrededor de la mesa a la hora de la comida y el padre, hombre sensible de la debilidad ajena, ordena servir a los más pequeños primero, pues sabe que debido a su corta edad son más débiles. Y más o menos eso es lo que vemos en el pasaje. Así opera Dios con sus hijos en semejante circunstancias, atiende a todos, pero a los más débiles, a los humildes de primero: "La oración de los rectos le agrada" (Pro.15:8).

Los oídos de Dios están abiertos para atender las suplicas y satisfacer todas las necesidades de un corazón humilde o que en verdad le ora: “Levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura “. Si Dios es el oidor de tales oraciones, entonces concluimos que es un Dios perdonador. Y es maravilloso, porque no podemos ni tenemos para pagar las deudas que tenemos con la justicia divina por nuestros pecados, sin embargo Dios puede perdonar. Como proclama el salmista: "Porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, grande en misericordia para con los que te invocan" (Sal.86:5). El método divino es ese, perdonar, levantar y curar al débil de primero.

 
En conclusión: el verdadero cristiano es un gran privilegiado, porque el Altísimo oye sus oraciones. Amado Creyente, tú tienes un Dios que tú conoces y El te conoce; un Dios de infinita Gracia y misericordia; un Dios lleno de compasión al débil, al necesitado y al pobre, y preparado para compadecerse de nosotros en todas y cada uno de nuestros problemas y lamentos, y darnos la ayuda y el alivio que necesitamos: "Tú oyes la oración. Con tremendas cosas nos responderá tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de lo más remotos confines del mar" (Sal.65:2,5).


Cuan altamente privilegiado eres mujer u hombre Cristiano, tú tienes para ti la Santa Palabra de Dios, en la cual aprendes no sólo lo que debes pedir, sino también cómo pedirlo; son tan abundantes las misericordias para ti que no se agotan. Es hermoso saber que éste tu Dios, está más presto para dar que tú para pedir. Más aun, El está de continuo recordándonos que le pidamos, véase como Su palabra lo enseña: "Pedid, y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis" (Mat.7:7,21,22).

 

Amén.

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