Meditación Diaria

Meditacion del 17 de Marzo

Texto; "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos" (2 Crónicas 7:14).

 
Hay una terapia eficaz para librarnos de los juicios de Dios. Como si dijera, cuando la providencia nos salga en contra y no haya manera de librarnos, todo camino se cierra, las almas se angustian y las conciencias de atribulan con sus pecados, entonces recuerda que en Dios hay remedio: "Si se humillare mi pueblo… ".  Si los miembros de una Iglesia local están bajo juicio, entonces hay un deber que hacer: Humillación como recurso para una liberación rápida. El Señor tiene especial aprecio aun si el humillado es el peor miembro del pueblo, porque el Señor muy misericordiosos es. Un caso: "Entonces vino la palabra de Jehová a Elías el tisbita, diciendo: ¿Has visto cómo se ha humillado Acab delante de mí? Por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa" (1Re.21:28-29). Acab había perseguido para matar a Elías profeta del Señor, sin embargo cuando se humilló fue atendido.

 


Así que, aunque se levanten obstáculos en tu buen camino de fe, no por eso te faltará poder y ayuda del Cielo para hacer el bien divino. El ejemplo clásico o por excelencia lo es Jacob. Dios le dijo que regresara a su hogar paterno: “Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu nacimiento” (Gén.31:13); aún así no le faltaron las adversidades, pero al mismo tiempo no escaseó la ayuda de Gracia. El patriarca tan pronto salió: Fue perseguido para mal por su suegro Labán (Gen.31:23). Luego se levantó Esaú para destruirlo (Gen.32:6). Su hija Dina fue desflorada (Gen.34:2). Dos de sus hijos cometieron traición o impiedad con los hombres de Siquem (Gen.34:25). Raquel se le murió en el camino (Gen.35:19).

 
Todas estas adversidades fueron sobre Jacob, y bien pudo haberse preguntado: ¿Estoy Yo en el camino que Dios quiere para mi? Sí, él estaba bajo la voluntad del Señor. Por tanto, cuando te vengan las dificultades no te desalientes, sino anímate a seguir haciendo la voluntad de Cristo, porque no te faltará la ayuda de Gracia. Hazlo así, y más en estos tiempos tan malos; donde la fe será cada día más difícil.
¡Que Dios nos ayude!

 

Amén.

 

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