
Texto: “Más yo esperaré siempre, Y te
alabaré más y más” (Salmos 71:14).
La sangre que corre por los cuerpos que son del cielo es la sangre del amor, y
la alabanza y bendición la obra más cerca de tales corazones. Su voluntad es
que nos deleitemos en El, porque ha puesto como un deber lo que es la medula de
nuestra felicidad aquí y por la eternidad.
Hermano: Bendigamos la misericordia de nuestro Dios, porque Su voluntad es
que nos deleitemos en El. Orémosle, porque de seguro nos contestar a
nuestra oraciones. El hecho de que nos haya dado entendimiento para comprender
correctamente Su Palabra, es signo de su favor. En Ella nos instruye de la
manera en hacerlo, como pedirlo y hoy cómo evitar la falsedad y común peligro
contra este tan grande y excelente don, el gozarnos en el Señor siempre.
Recordemos que es posible experimentar deleite en la verdadera religión y al
mismo tiempo no ser transformado a la imagen de Cristo; el cual es el propósito
final del Evangelio. Pregunta: ¿Qué Dios le comunica al Creyente que le hace
deleitar? Respuesta: Le comunica Su propia vida o una imagen de Sí mismo. No
una simple idea de Su ser, sino una semejanza viva comunicada a la mente y
formada allí. No una representación, sino una imagen real, operativa, penetrante,
eficaz, que produce una impresión en el corazón, y poder transformador del
alma. Siendo el Evangelio o el andar en las reglas de Dios, el instrumento para
formar esa imagen en el Creyente. Oiga como es dicho esto: “Si alguno enseña
otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y
a la doctrina que es conforme a la piedad” (1Ti.6:3). No se estudia la Biblia
para sólo conocer más sobre las grandes cosas de Dios, o las ofertas que hace
el Evangelio, sino para algo mucho más que eso. Oigámoslo nuevamente: “Más
vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y
habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto
a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado
conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y
vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad” (Efe.4:20-22). Como dijo Lloyd-Jones: Un Cristiano es alguien que conoce a Dios y quiere
ser como Dios. Entonces alguno sabrá si está en la religión verdadera si le es
deleitosa para sí mismo, o lo que es lo mismo, si influye vitalmente sobre su
corazón y conducta. Que cantemos de corazón sincero como el salmista: “Aleluya.
Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.”
Amén.