Meditación Diaria

Meditación del 4 de enero

Texto: "¿Quien ha creído nuestro anuncio? ¿Sobre quien se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de el, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en el, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que lo deseemos" (Isaias 53:2).


Al leer estos versos encontraremos que el segundo es como una de las razones del porque Cristo fue rechazado por muchos, o que pocos creerían el anuncio de la llegada del Mesías para redimir al mundo; porque habría de ser como raíz de tierra seca.

Cristo empezó revelándose como alguien insignificante y bajo, de modo que el inicio de Su reino fue débil, y por eso el mundo lo rechazo. Ahora bien, este rechazo no fue por culpa suya, de ningún modo, sino porque ellos no tenían suficiente luz para ver excelencia en nada que en cosas visualmente gloriosas. Los hombres siendo impresionados por esas cosa, concluyen erróneamente que esas son las únicas cosas dignas de nuestro interés. Porque una mente corrupta desea cosas corruptas: "Los que viven conforme a la carne piensan en las cosas de la carne" (Ro.8:5). Donde haya carne estaremos inclinados a pensar así, o tener un conocimiento tras la carne: "De manera que nosotros, de aquí en adelante, a nadie conocemos según la carne; y aun si hemos conocido a Cristo según la carne, ahora ya no le conocemos así" (2Co.5:16). Los hombres han de juzgar las cosas a su alrededor de acuerdo a sus afectos, tal cual esos son, así también serán sus conceptos de felicidad: "Y nosotros no hemos recibido el espíritu de este mundo" (1Co.2:12); hay un espíritu del mundo el cual hace a los hombres pensar que las mayores excelencias están en las cosas del mundo, tal como una buena apariencia, la instrucción, la pompa, la elocuencia y el esplendor.


Cristo siendo insignificante a esos ojos es rechazado, pues no es de acuerdo al pensar de ellos. Juzgamos mucho por semejanzas y apariencia externa. Mire un caso: "Yo te enviare a Isaí, de Belén, porque de entre sus hijos me he provisto de un rey. Y aconteció que cuando ellos llegaron, el vio a Eliab y pensó: ¡Ciertamente su ungido está delante de Jehová! Pero Jehová dijo a Samuel: No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, pues yo lo he rechazado. Porque Jehová no mira lo que mira el hombre: "El hombre mira lo que esta delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (1Sam.16:1,6-7). Muchos pensaron que el Mesías debió ser un gran emperador y no un niño pobre nacido en un pesebre. La mayoría siempre pensara que la verdad esta del lado de los fuertes, de los aplausos y de las eminencias, que del lado de unos pocos despreciables como fueron los mártires. Algunos llegan a recibir las buenas espirituales, pero si viene de alguien sin eminencia carnal, entonces la desprecian aun cuando ellos mismos hayan sido sacudidos de arriba hasta abajo por esas doctrinas: "Vino a su tierra y les enseñaba en su sinagoga, de manera que ellos estaban atónitos y decían: ¿De donde tiene este esta sabiduría y estos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre Maria, y sus hermanos Jacobo, Jose, Simón y Judas?" (Mat.13:50-55). Su origen humilde y bajo los prejuicios de tal manera, que sus mentes no podían dar el debido crédito, honor y respeto que Cristo merecía.


Hermano Cristiano: Asegúrate en no despreciar las cosas por su insignificancia, porque sin saberlo podría estar condenando los caminos de Dios. El pueblo del Señor ama a Cristo, no por las ventajas o conveniencias que tenemos de El, sino por Su propia causa. Muchos se perdieron por caer en ese error: "Jesús les respondió diciendo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis de los panes y os saciasteis" (Jn.6:26). La sencillez del Evangelio y sus ordenanzas es un obstáculo a la mente terrenal. Ellos son como estos que refiere el pasaje, que no hayan contentamiento en solo palabras, porque después de todo el servicio a Dios es de modo central la predicación. Y dicen: tenemos mejores cosas en nuestros hogares que una pelada predicación y oración. No olvide que nuestro Salvador envió ignorantes pescadores a conquistar el mundo.


Ruega, pues, al espíritu de Dios que te revele Su voluntad y consejo en todas las cosas. Hay Creyentes que llevados por una mente carnal desprecian a sus hermanos, porque no tienen buena apariencia. En tales caso el mal o la razón de desprecio no esta en el hermano humilde, sino en ti mismo. ¿Por que? Porque careces de una mente espiritual. Si el prójimo es indigno, entonces la compasión Cristiana debe llevarte a ternura y afectos. En cambio si el prójimo es excelente, el amor y no la envidia debe conducirte al amor, porque el amor se goza en el progreso y bien ajeno.


Hermano amado, no confíes en tu propia razón. Muchos hombres instruidos y cultos se pierden o caen en error en la cosas del reino por esta común causa. Los caminos de Dios son secretos, y he aquí el remedio: "El secreto de Jehová es para los que le temen" (Sal.25:14).

 

Amen.

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