
Texto: “Pero
nosotros debemos dar gracias a Dios siempre respecto a vosotros, hermanos
amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para
salvación, mediante la santificación del Espíritu y la fe en la verdad” (2
Tesalonicenses 2:13)
Estas son palabras de consuelo dichas después que el apóstol ha hablado
extensamente sobre los juicios que vienen sobre el Anticristo y sus seguidores,
de donde se infiere; que cuando se hable o se predique de los terribles juicios
de Dios sobre los incrédulos también es la voluntad del Señor que no se deje de
agregar una nota de consuelo para consolar el corazón de los Creyentes. Son del
Espíritu de Dios hablando por medio de uno de Sus ministros, fue la práctica
del apóstol donde quiere que veamos escritos suyos de esta naturaleza, y
también de los otros: “La que produce espinos y abrojos es desechada, está
cercana a la maldición, y su fin es ser quemada. Pero aunque hablamos así, oh amados, en cuanto a vosotros estamos persuadidos de
cosas mejores que conducen a la salvación” (Heb.6:8-9);
en esta misma carta se ve lo mismo: “Porque conocemos al que ha dicho:
"Mía es la venganza; yo daré la retribución." Y otra vez: "El
Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! Pero
nosotros no somos de los que se vuelven atrás para perdición, sino de los que
tienen fe para la preservación del alma” (Heb.10:30-31,39).
En los escritos del apóstol
Juan encontramos la misma consideración: “Sabemos que todo aquel que ha nacido
de Dios no sigue pecando; más bien, Aquel que fue engendrado de Dios le guarda,
y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero está
bajo el maligno” (1Jn.5:18-19). Cuando hablemos del triste estado de aquellos
hombres y mujeres de este mundo que han sido seducidos por el hombre de pecado,
aun así siempre podremos decir con certeza: “Pero nosotros debemos dar gracias
a Dios siempre respecto a vosotros”. Sepa, pues, cada uno que en las ocasiones
en que los predicadores aterroricen los impíos con los juicios de condenación
que pesan sobre ellos, también deben decir claramente a los creyentes que esos
juicios no son su porción.
Es un gran favor del cielo que hayan hombres y mujeres elegidos que no serán
ahogados con el error de los inicuos, y esto debe ser proclamado con tanta
fuerzas como lo otro. A los Suyos Dios ha enseñado mejores cosas, les ha dado
luz no solo para diferenciar el error de la mentira, sino también para que no
caminen en oscuridad. Y para dar mayor fuerza a esta verdad baste considerar lo
que Pablo dice en otro lugar: “Ellos trastornaron la fe de algunos. A pesar de
todo, el sólido fundamento de Dios queda firme" (2 Tim.2:18-19).
Hay un pueblo aparentemente débil, de carácter humilde, quienes están inscritos
en el Libro de la Vida del Cordero, que no serán finalmente seducidos por las
artimañas del hombre de pecado.
Amén.