
Texto:
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú
estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento" (Salmos 23:4).
Pudiera estar uno en gran peligro, sin embargo el corazón estará en paz, si
junto con los juicios divinos, nuestro Dios nos de Sus consejos. Es gran
bendición saberse manejar en medio de las pruebas, conocer nuestro deber en
cada situación. Eso sería tener con uno el favor del Cielo. Mírelo con más
precisión: "Si Jehová no me ayudara, pronto mi alma moraría en el
silencio. Cuando yo decía: "Mi pie resbala", tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis
pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma"
(Sal.94:17-19).
Un búnker pudiera protegerte
de los misiles de los aviones, pero no contra las enfermedades. Cuando Dios se
enoja contra uno no hay nada que pueda protegernos, sino El mismo. En esta
oración es pedir misericordia: "Porque mejor es tu misericordia que la
vida" (Sal.63:3). Así que, en las adversidades lo que tenemos que buscar
es el Rostro de Dios, como hizo David: "Aconteció en los días de David que
hubo hambre durante tres años consecutivos. David buscó el rostro de Jehová, y
Jehová le dijo: Es por causa de Saúl y su casa sanguinaria, porque él dio
muerte a los gabaonitas" (2Sam.21:1). Hay
adversidades que no podemos controlar, ni evitarlas; peor aun, que no sabremos
su causa o procedencia a menos que Dios nos favorezca y lo revele. El hace
sabio al sencillo, y confunde la destreza de los expertos. En la humillación,
el deber nuestro es orar. La humillación es afligirse uno mismo, es un
sentimiento de vergüenza ante Dios por causa del pecado, de modo que si alguien
sólo se humilla sin oración, o lo que es lo mismo, sin buscar el favor divino,
entonces desmayaría, o que la humillación eficaz debe ser seguida por la
oración. Nótese el orden de la terapia celestial: "Si se humillare mi
pueblo… Y oraren". Así que por la humillación seremos avergonzados, pero
como se trata de parte de una terapia la oración tienen el buen efecto de
aliviar las aflicciones, cuando no las elimina.
Notemos el orden del asunto: Una suposición de juicio, o valle de muerte. Ahora
en la terapia es buscar el favor de Dios para ser consolados, y Sus consejos
para ser dirigidos, entonces hay que orar para recuperar lo perdido. En esta
oración se requiere sabiduría o tener un claro sentido de la realidad, porque
la petición, no es tanto que seamos librados, sino pedir el favor divino, que
Su amor vuelva sobre uno, antes de pedirle que retire Su vara de nuestras
espaldas. No es una bendición estar sin castigo, y sin Su amor.
Amén.