
Texto: "Si Yo
cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta para que
devore la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo" (2 Crónicas 7:13).
Como si le dijera: Cuando veas que el castigo divino venga sobre ti, aprende
que eso es por tu desobediencia. Llama la atención sobre la naturaleza del
castigo; es un juicio que no podemos controlar, donde no vale que el uso del
poder, destreza, capacidad, o aun dinero en el caso de que se tengan
posesiones, nada de eso podrá evitarlo, sin lugar a dudas que viene de Dios. Téngase
en cuenta que no se trata de un juicio personal, sino colectivo, es sobre todo
el pueblo. Es impuesto por Dios mismo, no hay mezcla de segundas causas.
Hay adversidades de las cuales
podemos librarnos con nuestra propia destreza. Con un buen consejo nos salvamos
del enemigo, pero quien puede librarse de la sequía o una epidemia. El poder de
ningún hombre ni de ninguna potencia humana puede cerrar las nubes, ni
Supermercado alguno de una hambruna. Si una persona nos persigue con le fin de
hacernos daño eso nos viene por su malicia, o que hay una segunda causa, lo
hace el hombre aunque Dios lo permita. Pero el castigo descrito aquí viene por
la operación directa del poder de Dios sobre la naturaleza. Sólo Dios envía las
plagas y la sequía. Hay castigos donde uno puede ver a un hombre o un gobierno
contra uno, pero aquí no se ve a nadie, sino sólo a Dios cerrando la llave de
agua sobre la tierra, o mandando las plagas sobre los sembradíos o enviando una
epidemia. No decimos que otras adversidades no sean enviadas por Dios, sino que
la naturaleza de los castigos en el pasaje son sin segunda causas.
Es como si le hubiese dicho: "Si Yo enviare adversidades sobre ustedes,
que ninguna sabiduría o poder humano pueda evitarlo; si el pueblo se humillare
y se convirtiera de corazón, entonces Yo oiré sus ruegos y los sanaré". Se
trata de un combate espiritual entre Dios y el hombre. El hombre enoja a Dios con
su pecado, y Dios le envía juicios. Si hombre usa armas de humildad, Dios cede
con favor y misericordia. De aquí aprendemos que los juicios divinos son un
excelente medio para ver nuestros propios pecados. Entonces es saludable no
quejarnos del castigo, eso no seria de un corazón sabio, lo sabio es
reflexionar, examinar cual ha sido nuestra conducta. Recordemos que es una
tragedia ser castigados sin Gracia, pues está escrito: "Bienaventurado el
hombre a quien tú, oh Jehová, disciplinas y lo
instruyes sobre la base de tu ley" (Sal.94:12). El castigo trae bendición
si somos enseñados en la Ley del Señor.
Amén.