
Texto: “Una
cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová
todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová” (Salmos 27:4).
David había experimentado la dulce bondad del Señor. Es como si hubiera
resuelto no descansar hasta conseguir el interés de su alma. Su interés general
contiene dos particulares: Uno, "Para contemplar la hermosura de
Jehová”; esta es la corona de todos sus deseos, no para curiosear, ni para
especular, sino para deleitarse en la sublime contemplación de la fuente de
toda la hermosura del Señor. Dos; "Para inquirir en su
templo". Esto es, que pueda averiguar, conocer aún más y más de Dios,
porque hay un océano sin fondo de excelencias divinas en la presencia del
Señor, y mientras más conocemos, más buscamos y queremos. El ministro Howe lo resume así: Que los anhelos y deseos de un
verdadero Cristiano, la satisfacción que busca son: Que pueda conocer cada día
más a Dios, o poseer un más claro entendimiento del Ser Divino, y así tener
seguridad de su amor y buena voluntad. Mientras una persona más conozca a Dios,
más feliz es.
Ahora bien, nuestras necesidades están más allá de toda medida de un bien
finito, o que nada creado puede satisfacernos; pudiéramos trabajar para la
obtención de cualquier bien, pero la triste e innegable realidad es que al
final nos deja vacíos, insatisfechos y el deseo por más no se quita. Más aun,
que debido a que todavía no hemos sido perfeccionados, no sabemos cual es
nuestra verdadera necesidad, y lo prueba el hecho que siempre estamos deseando;
alguien lo dijo así: “¿Quién nos mostrará el bien?” (Sal.4:6). Con los
incrédulos es terrible, no saben lo que es, y nunca lo tendrán. No pueden ser felices
con lo material, y a Dios nunca lo disfrutarían. Lo de aquí abajo no les
llena, y lo celestial no es suyo. Entonces es un bien en Dios, Dios mismo cuyo
deseo empieza aquí y mientras estemos en éste mundo no se quita, cada día que
el verdadero Creyente transita sobre la tierra, o que crece en madurez
espiritual éste deseo aumenta.
Pregunta: ¿Por qué dice "Una cosa" habiendo tantas excelencias en
Dios? Porque es como una cadena de muchos eslabones; así que, “la cosa” es una
visión espiritual de hermosura. El espíritu que acompaña las ordenanzas de
Dios, es amor, fe y esperanza. De modo que cuando dice: "Una cosa he
demandado", significa que le lleve a las otras. Su determinación se ha de
recibir como una invitación: Estás invitado a deleitarte en Dios.
Amén