Texto: "Escrito está en los profetas: Y serán todos
enseñados por Dios. Así que todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de El,
viene a mi" (Juan 6:45)
Las enseñanzas de Dios son absolutamente necesarias a cada hombre que viene a
Cristo. Esto significa, que ningún hombre puede extraviarse del seguro camino a
Cristo, si esta bajo las instrucciones del Padre.
Cuando los incrédulos oyen la voz de Dios se levanta en sus corazones un fuerte
testimonio de que al escucharla fueron aquietados, sintieron una dulce paz que
no habían experimentado con otra enseñanza, porque Dios enseña sencilla y
claramente. El no solo explica la verdad al entendimiento, sino también que
ensancha el entendimiento para recibir la verdad. No solo hace que el
predicador hable claro, sino que además abre las mentes para que Su verdad
entre con suavidad: "Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de
púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor
abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía" (Hch.16:14).







