Texto: "Oh Jehová, si tienes presente los pecados,
¿quien podrá, oh Señor, mantenerse en pie?" (Salmo 130:3).
Nuestro texto enseña que Dios tiene un tribunal o corte de justicia. Si Dios
nos examina según Su justicia, entonces nadie podría permanecer de pie. Mire la
prueba de eso: David, un rey, un profeta, un hombre según el corazón de Dios,
amado de su pueblo, maravillosamente bendecido, y aun así atribulado de su
pecado, no podía estar en pie, estaba tumbado, amargado. Consciente de su
debilidad y de su profunda necesidad. Pero como en Dios hay misericordia el
salmista apela a la ventanilla de Su Gracia, la cual esta abierta para todos
los pecadores.
Se nos ocurre decir, que debemos ser muy cuidadosos cuando estamos hablando a
nombre de Dios, pues hay asuntos que requieren mucho conocimiento de la
voluntad de Dios para poder hablarlos con la debida propiedad y balance. Pero
cuando se trata del perdón divino podemos hablar a boca abierta, y proclamar a
los cuatro vientos del planeta: "Dios es un Dios perdonador y se deleita
en perdonar". Es esta doctrina, una de las más importantes de toda la
Biblia, sino la más importante. No hay riesgos en decir, que el Nombre de Dios
es este: "Dios que perdona" (Neh.9:17).







