Texto: “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino
amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.” (Tito 3:2)
La mansedumbre es una Gracia que ennoblece; y esto, porque es una Gracia que
proporciona honorabilidad triunfante, hermosa, primorosa, valiente y ejemplar. Y además de todo eso, es placentera, beneficiosa, y por
último que es de singular ayuda en esta vida como preparación al mundo por
venir. Recordemos lo que Ella es, y como opera: Cuando somos injuriados u
ofendidos nos sentimos amenazados, el instinto natural nos pone en pie de
guerra, y allí la mansedumbre inicia su trabajo, cuando la ira inflama los
sentimientos de venganza.






