Texto: “Pero yo
miraré a Jehová; esperaré en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará!” (Miqueas. 14:7).
Cuando las cosas están en confusión espiritual, el pueblo santo no debe
desmayar, sino ver a Dios. De no hacerlo así podría ser una amarga evidencia de
tener un corazón insensible al estado y condición adverso de la iglesia. El
profeta había analizado la situación que le había tocado vivir y concluyó con
gemir de lo profundo de su alma, un dolor espiritual intenso y además no había
hombre o mujer en quien confiar, como si todas las puertas se hubiesen cerrado,
de ahí su conclusión: “Yo miraré a Jehová; esperaré en el Dios de mi salvación”
(v7). Esto es, que al mirar o buscar ayuda de las criaturas nos lleve a la
frustración o desconcierto, entonces tenemos más que razones para mirar, espera
o confiar en nuestro Dios.






