Texto:“Bueno
es Jehová a los que en él esperan, al alma que le
busca.” (Lamentaciones 3:25).
Esperar en Dios es un
remedio contra toda turbación de la mente. Notémoslo,
el profeta vio su nación asolada, Jerusalén destruida,
el Templo arrasado, la sociedad desmembrada, y aun él mismo,
un hombre santo y bueno no pudo escapar de ser profundamente
afligido, al punto que le pareció que Dios fue su enemigo: “Me
llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos.”
(v15); acusa a Dios de su calamidad, o perdió el buen juicio;
pero luego cambia: “Bueno es Jehová a los que en él
esperan.”






