Texto: “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo:
Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que
ellos” (Números 13:30).
Su reacción fue buena,
confiada, no en su poder, sino en el poder y promesa de Dios: Dios no estuvo de
acuerdo con su desconfianza, de modo que nos les mandó a espiar la tierra, se
lo permitió para probarles de lo que había en sus corazones. Caleb salió victorioso de la prueba. Es sabido, por la
Biblia y nuestra experiencia que en toda sociedad hay hombres y mujeres
corruptos, pero al mismo tiempo es difícil que no aparezca un hombre fiel, helo
aquí. Entre los doce apóstoles hubo un Judas, y entre los doce espías un Caleb y un Josué. Veamos pues, que Dios no abandonará
nuestras buenas causas, aun cuando sea con muy poco.






