Texto: “Nos
escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos”
(Efesios 1:4).
La santificación y la fe, no son causas, sino medios de elección. No dice el
verso porque éramos santos, sino para que pudiésemos serlo. Vienen a ser
miembros de la Iglesia de Cristo, aquellos a quienes Dios llama para salvación:
“Y creyeron cuantos estaban designados para la vida eterna” (Hech.13:48). Entonces, todos y cada uno de los que son
santificados por el Espíritu y creen la verdad, pertenecen a los elegidos de
Dios. La elección es un secreto de Dios, y se puede conocer por los frutos en
los que creen.






