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Nuestro Blog

El Discernimiento
Las palabras de este Blog son para hacer una mirada breve sobre esa virtud espiritual, llamado también buen juicio o discernimiento, en orden que glorifique a Cristo y aprobar lo mejor para nuestras almas.Leer Mas

Jesús
Lo que el nombre "Jesús" nos revela sobre El Hijo de DiosLeer Mas

Nos Afanamos porque dudamos del Amor de Dios
¿De donde surge la ansiedad? ¿Cual es la raíz del afán?

Mateo 6:28-30 nos da la respuesta.

28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
¿Por qué nos afanamos por las necesidades temporales?Leer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: De la gracia al sello

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El celo que destruye y la gracia que salva

Descripción:

Expositor: Oscar Arocha

Sermón: La voluntad de Dios para ti

Descripción:

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Meditacion del 14 de Abril

Texto: “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.” (Marcos 16:1-2).


Si fijamos nuestros ojos en el ambiente, notaremos que cada cosa allí tuvo su propio miedo. El lugar: Un sepulcro, solitario, algo que por lo cual sentimos aborrecimiento, nos produce repulsa la idea de muerte y putrefacción. El tiempo: de noche, quizás la luna le dejó alguna penumbra. El propósito: Visitar un cuerpo muerto. El amor venció fácilmente esos obstáculos. Ellas le servían durante su ministración terrenal; le siguieron en sus sufrimientos cuando los discípulos le abandonaron; lloraron cuando fue maltratado y colgado; vieron a José de Arimatea cuando lo sepultó, vino la noche y la preparación y se marcharon a sus casas, pero tan pronto como vislumbraron el día, volvieron y he aquí, pagando el último tributo de su deber.

 

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