Texto:
"El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430
años" (Exodo 12:40).
En una tierra donde somos peregrinos, no esperemos vivir como los que aman o
son naturales de esa tierra. Los moradores de este mundo aman las facilidades y
la prosperidad terrenal de aquí abajo, porque eso es lo que ellos anhelan, pero
si tú eres hijo de Dios no debes olvidar nunca tu condición de peregrino, tu
estás aquí de paso hacia la patria celestial, no te extrañe, pues, que los
hombres mundanos vivan con mucho mas facilidad que tú, porque no eres de aquí,
sino de arriba, los que han nacido de Dios son de Dios y hacia Dios se dirigen
o van.
Esfuérzate, pues a mantener la mente consciente de tu condición, y no aspires
a vivir como viven los incrédulos, en cambio sea tu corazón como el de
David: "Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se
enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para
mi" (Sal.131:1).






