Texto: “Entrando
la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a
los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que
quieras, y yo te lo daré”(Marcos 6:22).
El plan ya fue elaborado, ahora ha llegado el día, la ocasión y el lugar de la
trama, entonces empieza la acción. Como dicen por ahí, tal cual hija, tal
madre. Ella conquistaba haciendo negocio de su cuerpo, no sería extraño que la
idea de éxito en la mente de su hija fuera así mismo. Danzar no es malo en si
mismo, si se hace de manera regular, con armoniosos movimientos del cuerpo. Es
tan legítimo, como caminar o correr. Pero he aquí que las circunstancias pueden
transformarlas en pecado. Es indecente que una virgen contorsione su cuerpo en
presencia de hombre encendidos con alcohol, aun si fuese su propia casa, allí
cualquier cosa puede pasar. Como es en la naturaleza, también en los hombres.
Un suelo sin cultivar produce yerbas y abrojos. Un corazón si las enseñazas de
la Gracia, produce mundanalidad.






