Texto: “No te
alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los
pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios” (Oseas
9:1).
Esto es, que no te alegres como se alegran los
incrédulos. Ellos siempre se alegran en una de estas tres cosas: Una alta
posición social, abundancia de dinero, o placeres. Honor, dinero o deleites. De
otro modo: Fama, poder o delicias.
Uno puede gozarse en asuntos materiales o terrenales, pero el regocijo o gozo
pleno de nuestro corazones pertenece sólo a Cristo: “No os regocijéis de que
los espíritus se os sujetan” (Lc.10:20). Richard Baxter comenta este texto: No se regocijen que los
espíritus se le sujeten a ustedes, sino que ustedes están sujetos a quien
redimió vuestras almas. O que nadie se regocije porque posee una alta posición
en la sociedad o aun dentro del pueblo de Dios, sino porque Dios te incluyó en
el Nuevo Pacto. Como se dijo en días pasados, nuestro gozo ha de ser sólo en la
Supremacía de Cristo. No cabe duda que tener la capacidad de echar fuera
demonios ha de proporcionar un puesto de alta dignidad entre buenos hombres,
pero ese no es el gozo del Creyente sino Cristo Jesús. Mientras mayor la altura
de una persona a mayor peligro para su alma se encuentra, entonces una alta
posición social, abundancia de dinero, o placeres no debe ser motivo de gozo,
sino de precaución por el peligro que envuelve. Bien fueron reprendidos: “No os
regocijéis de que los espíritus se os sujetan”.






