Texto: “Y
cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses
ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su
padre David” (1 Reyes 11:3).
Algunos piensan que a medida que se tienen más tiempo en el Evangelio será
más fácil poner control al pecado, pero he aquí que el caso de Salomón dice que
no siempre es así, la edad no tiene poder contra el mal.






