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Nuestro Blog

Cuidado con Pedir Mal
Santiago 4:3-5 - Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
El texto enseña que se puede orar incorrectamente. “Pedís mal”. Oras mal cuando lo que le pides a Dios es para gastar en tu deleites. El apóstol Santiago le llama adulterio. Nuestra traducción de la Biblia dice “Oh almas adúlteras”, pero en el original es una sola palabra, “adúlteras”. Y es femenino a propósito. La iglesia, los creyentes, son la esposa de Cristo según Efesios 5 y el pueblo de Dios es representada como su esposa en Ezequiel 16.Leer Mas

El Discernimiento
Las palabras de este Blog son para hacer una mirada breve sobre esa virtud espiritual, llamado también buen juicio o discernimiento, en orden que glorifique a Cristo y aprobar lo mejor para nuestras almas.Leer Mas

Jesús
Lo que el nombre "Jesús" nos revela sobre El Hijo de DiosLeer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Entre intención y entrega: el verdadero discipulado

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: De la gracia al sello

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El celo que destruye y la gracia que salva

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Meditacion del 23 de Abril

Texto: “Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar… Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:64,69).

Este último verso es una expresión de un corazón con fe y que se deleita en Dios. Es una expresión de grado en el alma. Algunos de ellos creían de manera racional, o era lógico aceptar que este hombre venía de Dios al hacer tantos milagros y prodigios, pero cuando llegó la prueba se volvieron atrás, su fe en Jesús fue simple ejercicio de razón. En cambio Pedro, aun cuando le negó tenía fe verdadera, venció la inclinación de su voluntad corrupta. En otras palabras, hay dos clases de fe, una intelectual y otra espiritual. Una se deleita en Dios por la Palabra revelada, y otra no puede. Dicho de otro modo, que hay un deleite en Dios meramente racional, y otro superior, el deleite de la fe.

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