Texto: "¡Cuanto mas la sangre de Cristo, quien
mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiara
nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!"
(Hebreos 9:14).
Solo y únicamente la sangre de Cristo es el precio equivalente a la remisión de
pecados, porque Su sangre fue sangre de hombre inocente y sin mancha. El no
tuvo deudas con nadie: "La sangre preciosa de Cristo, como de un cordero
sin mancha y sin contaminación" (1Ped.1:19). Pero también sangre de infinito
valor y dignidad, pues es sangre de Dios: "La iglesia del Señor, la cual
adquirió para si mediante su propia sangre" (Hec.20:28).
El pecado tiene un precio tan alto que la justicia divina envía los pecadores
condenados al tormento eterno en el infierno y nunca más saldrán de allí. Solo
Cristo podía pagar ese precio, o saldar la deuda de los pecadores Creyentes:
"Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los
santificados" (Heb.10:14); El se santifico a Si
mismo, se ofreció voluntariamente como sacrificio por nuestros pecados.






