Texto: "El amor de Cristo nos constriñe,
pensando esto: que si uno murió por todos, todos murieron; y por todos murió,
para que los que viven ya no vivan para si, sino para aquel que murió y
resucito por ellos" (2Co.5:14-15).
El amor a Dios es el gran principio espiritual que nos lleva del YO a Dios;
nótese como lo dice el apóstol: "El amor de Cristo nos constriñe";
como si esto fuese el comienzo de todo su discurso, porque es de aquí de donde
el arranca y saca fuerzas.
Tal como el amor propio de un hombre lo inclina a buscar el bien de su
propio YO. Y hay aquí una poderosa enseñanza para reformar nuestras luchas
contra los deseos del Yo natural; de otro modo: "La auto negación nunca
será tan poderosa y conquistadora, a menos que este motivada por el amor a
Dios. El amor a Cristo es el mismo corazón de la auto negación".
Cuando un hombre ama sinceramente a Dios, entonces tal hombre podrá sufrir
todas las humillaciones, adversidades y peligros y soportarlo con gozo. El
martillo que saca el clavo del yo natural, para meter con éxito el clavo de la auto negación, es el amor a Dios. Para entrar por la
puerta estrecha que lleva a la vida, no hay elixir más poderoso que el amor a
Dios que nos viene por medio de Cristo.







