Texto:
"Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán firmes"
(Proverbios 16:3).
Tu conciencia y tu experiencia te testifican que no es posible encontrar
verdadero consuelo en ti mismo, y por eso haces lo correcto, salir a buscarlo,
lo único que muy a menudo tú lo buscas en el lugar equivocado. Aprende esto, no
podrás hallarlo en las criaturas, sino en el Creador. De ahí que el hombre
sabio aconseja: "Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán
firmes" (Pro.16:3). No tus negocios y tus obras, sino tus pensamientos
estarán en descanso. Las cosas descansan en su centro o apoyo, ¿Y acaso no es
Dios el centro y apoyo de todas las cosas? Mientras más indiferente sea
el corazón de un hombre hacia las cosas externas o fuera de él, más quieto y
sedado estará su espíritu. Y cuando un hombre ha encomendado su alma a Dios,
entonces el será más indiferente a todas las condiciones posibles: "En
Dios solamente está acallada mi alma" (Sal.62:5). La oveja come quieta y reposadamente,
cuando se resigna a la voluntad del pastor. Por tanto, es una buena y excelente
cosa encomendar y darnos nosotros mismos a la voluntad de Dios. Sus designios
se harán de cualquier modo, por lo tanto estudia la Soberanía de Dios y pon tu
mente, tus afecciones y tu voluntad a tono con la Suya, entonces conocerás de
verdadera paz.






