Texto: "A él, Dios le
resucitó, habiendo desatado los dolores de la muerte; puesto que era imposible
que él quedara detenido bajo su dominio" (Hechos 2:24).
Los dolores de la muerte y sus cadenas fueron muy débiles para mantener
encerrado al Señor Jesús.
En el Señor Jesús hubo una visible debilidad, pero al mismo tiempo una
Omnipotencia invisible: "Por esto me ama el Padre, porque yo pongo mi
vida, para volverla a tomar" (Jun.10:17); él murió a través de esa visible
debilidad. Su muerte fue un claro ejemplo de esa fragilidad que ocultaba Su
deidad, se vistió a Sí mismo de infinita humillación, pero Su resurrección hizo
manifiesta Su divinidad.
La fuente de los consuelos del Creyente es la resurrección del Señor Jesús,
puesto que se trata de Su victoria contra el mayor mal de los hijos de los hombres;
el enemigo de la muerte. Él tomó la muerte como toma el león su presa; por el
cuello, la sacudió y la enterró para siempre: "Por medio de la muerte
venció al que tenia el imperio de la muerte" (Hebr.2:14). Quitando el mal
se hace el bien.





