Texto: “Los sirios habían salido en incursiones y habían
llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servia a la
esposa de Naamán. Ella dijo a su señora: ¡Ojalá mi señor se presentase al
profeta que esta en Samaria! Pues él lo sanaría de su lepra” (2 Reyes 5:2-3).
Mira como la salvación vino a un gran hombre: Y todos sabemos como aquella
criada fue usada por Dios para traer no solo la salud, sino también la
salvación al gran capitán del ejercito Sirio, Naamán.
Tu simple testimonio de la salvación que hay en Cristo puede ser usado por Dios
para traer mucho bien a muchas almas. El caso de la mujer Samaritana sea un
ejemplo a imitar, sea tu fe fortalecida y estimulada para creer, porque a veces
Dios se agrada en usar débiles instrumentos para empezar una buena y gran obra.
La instrucción dada por Jesús a la mujer Samaritana sirvió para difundir el
Evangelio en toda una ciudad. Es bueno hablar de Cristo y de las cosas de Dios,
pero es mucho mejor hablar con el corazón o contar nuestra propia experiencia
del arrepentimiento y la fe en Jesús. Están mas capacitados para hacer el bien,
los que pueden decir lo que Dios ha hecho por sus almas: “Venid; oíd, todos los
que teméis a Dios, y contare lo que ha hecho por mi vida... Ciertamente me
escucho Dios” (Sal.66:16,19). Eso es todo lo que tienes que hacer, contar el
bien que Dios ha hecho por tu vida. Y mucho mas ahora, que nos parece el tiempo
de la visitación de Dios a tu tierra, ocúpate, pues, en salvar a otros. Hemos
sabido de otras naciones y lugares donde el Evangelio no solo es poco
predicado, sino también que los pocos que los hacen ven pocos frutos de
conversión, pero ese no es tú caso, sino que por años has estado viendo muchas
conversiones.






