Texto: "Yo les doy vida eterna, y no perecerán
jamás, y nadie las arrebatara de mi mano" (Juan 10:28).
De modo que la vida eterna es un don de Cristo. Por su amor y gobierno
estamos seguros contra todo peligro. No es el merito de nuestras obras, sino el
fruto de Su bendita Gracia: "Porque la paga del pecado es muerte; pero el
don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Ro.6:23); es bueno observar como los términos del texto son
aparejados.
Pecado y muerte son semejantes a obras y paga; pero vida eterna es un donativo,
no de los meritos del que recibe, sino de la bondad del Dador. Las obras que
necesitan perdón no pueden merecer gloria. Es cierto que hay una presencia de
obras en la vida cristiana, pero no como causa sino como orden. Dios primero
justifica, luego santifica y por ultimo glorifica. La justificación es la causa
fundamental de la vida eterna, y la santificación es el comienzo o introducción
en ella, y ambos son obtenidos por Cristo. Lo primero es obtenido por Su
sangre, y lo segundo obrado por Su Santo Espíritu.






