Texto: “Por tanto, yo le daré parte con los
grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramo su vida hasta
la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo el llevado el pecado de
muchos, y orado por los transgresores" (Isaías 53:12).
La naturaleza humana no tiene entre sus cualidades propias hacer una buena
construcción sobre las adversidades que caigan sobre sus semejantes, por el
contrario, somos muy aptos para pasar juicio negativo sobre los sufrimientos y
adversidades de los hombres, el profeta lo explica así en esta capitulo:
"Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido" (v4).
Es extraño a nuestra manera de pensar que Dios quiera poner a sufrir a los
suyos, especialmente cuando somos acusados por otros, sin tener en cuenta que la
acusación podría ser injusta. Mucho fue intentado contra el Señor Jesús, pero
nada en su contra le fue probado; intentaron implicarlo en sedición contra el
Cesar, en acusarlo de destruir la nación Judía y el Templo, pero todas fueron
simples calumnias por envidia. Así que, la gloria y la honra de Cristo es mas
clara en nuestros pensamientos, cuando percibimos, que por parte de El no hubo
ninguna causa ni ocasión de sufrir, sino que esto fue por causa de otros, a
quienes El amo desde antes de la fundación del mundo.






