Texto: “Y
sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vinculo
perfecto”
(Colosenses 3:14)
En los versos previos el
apóstol presiona los hermanos de Colosas a vestirse
de ropa divina como el medio de mantener la comunión y la unidad entre ellos. Se
manda y se espera que todo aquel que haya sido escogido por Dios debe exhibir
una conducta acorde con lo que profesa: Un santo de Cristo. Lo primero que
recibimos de Dios es su compasión, y Sus hijos deben manifestar lo mismo en sus
relaciones de unos con otros: “Por tanto, como escogidos de Dios, santos y
amados, vestíos de profunda compasión, de benignidad, de humildad, de
mansedumbre y de paciencia, soportándoos los unos a los otros y perdonándoos
los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el
Señor os perdonó, así también hacedlo vosotros” (v12-13); se trata de un deber,
no una espontaneidad natural, o que el Creyente ha de esforzarse a vestir su
carácter con estas gracias.






