Domingo
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Miércoles
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Servicio de Oración

Nuestro Blog

¿Soy Evangélico o Soy Legalista?
Los herbívoros comen hierbas; los carnívoros, carne; los Evangélicos comen evangelio y los Legalistas comen leyes o reglas religiosas. Hay, pues, una gran diferencia en la lucha espiritual contra el pecado entre el Evangélico y el Legalista. Dicho de otra manera, que uno y otro difieren en los principios espirituales de donde proceden.Leer Mas

Sobre la Bondad de nuestro Dios
Las Santas Escrituras revelan que “Dios es bueno”, y esto debe ser entendido no sólo que en Su esencia El es único, supremo y perfectamente bueno; sino también, que en Sí mismo el Señor es beneficioso a todas las criaturas, lo que en otro lugar se denomina Su benignidad, o el bien comunicado de Sí mismo: “Ninguno es bueno, sino sólo uno, Dios” (Mar.10:18). En resumen, la bondad divina es: El beneficio que comunica a las criaturas. Leer Mas

Genética y Depresión Espiritual
Los pensamientos de aflicción, angustia, y lamento se dan en el centro del corazón. Estas flechas de depresión pudieran irse por un tiempo, pero con tristeza decimos que, como hijo de su casa, a su casa vuelven. Todas las facultades humanas tienen su propio lugar de asiento: la vista es confinada a los ojos; la audición a los oídos; el sentir al tacto, y estas perturbaciones al corazón, o en mi fuero interno. El cerebro es el medio o instrumento, pero su destino final es el corazón, el asiento de nuestros afectos.Leer Mas

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Expositor: Ramón Peña

Sermón: ¿Qué espero? La pregunta que ordena el corazón

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El dedo de Dios: Evidencias de una reino presente

Descripción:

Expositor: Jonathan Bautista

Sermón: Cumpliendo el propósito de ser luz

Descripción:

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Meditación del 5 de Octubre

Texto: "A él, Dios le resucitó, habiendo desatado los dolores de la muerte; puesto que era imposible que él quedara detenido bajo su dominio" (Hechos 2:24).

 
Los dolores de la muerte y sus cadenas fueron muy débiles para mantener encerrado al Señor Jesús.

 
En el Señor Jesús hubo una visible debilidad, pero al mismo tiempo una Omnipotencia invisible: "Por esto me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar" (Jun.10:17); él murió a través de esa visible debilidad. Su muerte fue un claro ejemplo de esa fragilidad que ocultaba Su deidad, se vistió a Sí mismo de infinita humillación, pero Su resurrección hizo manifiesta Su divinidad.

  
La fuente de los consuelos del Creyente es la resurrección del Señor Jesús, puesto que se trata de Su victoria contra el mayor mal de los hijos de los hombres; el enemigo de la muerte. Él tomó la muerte como toma el león su presa; por el cuello, la sacudió y la enterró para siempre: "Por medio de la muerte venció al que tenia el imperio de la muerte" (Hebr.2:14). Quitando el mal se hace el bien.

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