Texto: "Jesús le dijo: Mujer, ¿por que lloras?
¿A quien buscas? Ella pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo
has llevado, dime donde lo has puesto, y yo lo llevare" (Juan 20:15)
Un verdadero Creyente puede estar entregado a la búsqueda de Dios, y aun así
estar deficiente. Maria amaba con profundo amor al Señor Jesús, pero lo amaba
como un maestro de las Santa Escrituras, como un
maestro de Israel, no como en verdad ahora El es, el Cristo resucitado. Su
búsqueda y anhelo era correcto, pero insuficiente, porque aun cuando Cristo era
un maestro en Israel, en verdad era mucho más que eso. El amor de Maria era
innegable, indiscutible, pero con deficiencia de luz; aun para amar a Cristo
como debe ser amado necesitamos ser ayudados. Pero Cristo por su misericordia
nos tomara como un carbón del campo y nos pulirá para producir un diamante. En
los contactos que el Creyente tenga con el Señor Jesús, este siempre será
instruido.






