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Nuestro Blog

Cuidado con Pedir Mal
Santiago 4:3-5 - Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
El texto enseña que se puede orar incorrectamente. “Pedís mal”. Oras mal cuando lo que le pides a Dios es para gastar en tu deleites. El apóstol Santiago le llama adulterio. Nuestra traducción de la Biblia dice “Oh almas adúlteras”, pero en el original es una sola palabra, “adúlteras”. Y es femenino a propósito. La iglesia, los creyentes, son la esposa de Cristo según Efesios 5 y el pueblo de Dios es representada como su esposa en Ezequiel 16.Leer Mas

El Discernimiento
Las palabras de este Blog son para hacer una mirada breve sobre esa virtud espiritual, llamado también buen juicio o discernimiento, en orden que glorifique a Cristo y aprobar lo mejor para nuestras almas.Leer Mas

Jesús
Lo que el nombre "Jesús" nos revela sobre El Hijo de DiosLeer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Entre intención y entrega: el verdadero discipulado

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: De la gracia al sello

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El celo que destruye y la gracia que salva

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Meditacion del 19 de Abril

Texto: “Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto” (Salmos 4:7).


Como rey David conocía el gozo de una abundante cosecha, poseyó o vivió esa experiencia; y ahora confiesa que el deleite divino es mayor. Participó en ambos casos, en lo material y espiritual. Lo que se desea significar es, que en el deleite divino ha de haber una comunicación y participación de Dios con uno. Y mientras haya más luz o conocimiento en el corazón del Creyente mayor el deleite. El salmista tuvo luz natural, espiritual, comparó en fe o con buen juicio y concluyó con un argumento certero: “Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos”. Allí Dios es disfrutado, el alma goza el cielo estando en la tierra. ¿Significa esto que hay que probar el pecado y luego comparar con la senda cristiana? No, la Palabra de Dios da la luz para eso, por eso somos llamados a confiar: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Sal.37:3).

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