Texto: “Y habiendo dicho estas
cosas, viéndolo ellos, fue alzado, Con los ojos puestos en el cielo” (Hechos 1:10).
Aun
cuando Jesús se había desaparecido de sus ojos, los discípulos siguieron
mirando con cara de asombro; se quedaron como perplejos, como si estuviesen
haciendo presión con su vista, quizás tratando de descifrar el misterio de esta
súbita e inexplicable desaparición, es posible que intentaran ver más allá de
donde humanamente es posible, penetrar con sus miradas hasta el mismo cielo, y
no era para menos, pues el Señor se les ha ido. O quizás estaban esperando que
El regresaría de inmediato para restaurar el reino a Israel o que ellos
partirían en breve con El, o quizás esperaban algún cambio portentoso en el
cielo visible por causa de la ascensión, pues Cristo le había dicho
anteriormente que habrían de ver el cielo abierto (Jn.1:51),
¿y por qué no esperarlo ahora?






